domingo, 6 de enero de 2008

La Monarquía del Siglo futuro

Puntos de vista

Conforme a nuestro lema "La unión hace la fuerza", defendido en el último número, queremos dar espacio también a aquellos monárquicos que difieran en la forma, aunque no en el fondo, de la Monarquía actual. Creemos que unos y otros podemos aportar algo a la Monarquía del futuro que, como ya decíamos antes, en su funcionalidad ha de ser distinta de las Monarquías históricas y actuales, salvando lo positivo a la vez de adaptarse a las exigencias del momento. Con este fin creamos el espacio "Debate monárquico", que esperamos suscite el interés y la colaboración de nuestros lectores.


LA MONARQUIA DEL SIGLO FUTURO

por Ramón Forcadell
Presidente de la Hermandad Nacional del Maestrazgo


Muy poca gente, especialmente en España, podía vaticinar, en el primer tercio del siglo XX, el retorno de la Monarquía en las últimas décadas del mismo. Mas este retorno no sólo parece producirse en España, pues en otras naciones - Rusia, Georgia, Bulgaria y Rumanía - surgen corrientes de opinión en favor de la institución monárquica.

En todos los países de vieja formación histórica existen organizaciones monárquicas, más o menos pujantes, especialmente en aquellos que aspiran a que el Trono vuelva a ser su base unitaria.

En España ha existido, desde 1833, un núcleo importante y vigoroso de monárquicos, a los que los historiadores han venido calificando como legitimistas, carlistas o tradicionalistas. La pervivencia de ese sector de opinión, pese a los avatares históricos tanto nacionales como en el mismo sector, es un fenómeno que admira a los estudiosos del tema.

Pero ese sector monárquico habría, como otros, desaparecido si realmente no estuviese imbuido de unos principios políticos, en cuya defensa han dedicado sus partidarios más de siglo y medio en España.

Un profundo conocimiento y análisis de la historia fundamenta la doctrina monárquica de los carlistas o tradicionalistas, que resumen su lema en las palabras DIOS, PATRIA, FUEROS Y REY.

Parece pueril, en tiempos de agnosticismo y de separación de poderes, incluso de crisis en el seno de la Iglesia católica, que un sector de españoles tenga como primer postulado DIOS; mas no es así cuando se penetra en el significado que esa palabra tiene para el fundamento de la propia Monarquía.

Para la Tradición fue Recaredo, antes que Pelayo, el primer monarca español, por haber conseguido la unidad católica en España, lo cual constituyó la piedra angular que hizo posible la Reconquista, tras siete siglos, y la posterior unión política en la época de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, en 1492, y los posteriores logros de la Casa de Austria, al construir el Imperio en el que no se ponía el sol.

Patria simboliza, junto con los fueros, el sentimiento de los tradicionalistas por las libertades de los distintos territorios que constituían la Monarquía que venía a ser la cúspide de un conglomerado de auténticas repúblicas libres - los municipios y las regiones o antiguos reinos hispánicos -, de ahí la importancia del Rey como arbitro indiscutido en la variedad dentro de la unidad política, por la misma fidelidad a Dios y a la Corona.

Los vendavales revolucionarios, a partir de 1789, asolaron muchas Monarquías europeas. Esos principios -Dios, Patria, Fueros, Rey- son los componentes de la lucha del pueblo español contra la invasión napoleónica y su victoria frente a Napoleón. Mas las ideas revolucionarias extranjeras alcanzaron a los grupos dirigentes de la sociedad española, que frente a la opinión mayoritaria del pueblo, impusieron sus teorías que se iniciaron con la crítica y discusión de dichos principios. Ese fue el motivo de las guerras -llamadas carlistas- al fallecer Fernando VII, en 1833, que en su lecho de agonía modificó arbitrariamente la sucesión de la Corona, que legalmente correspondía a su hermano Carlos, en favor de su hija Isabel II, que por su minoridad fue fácil instrumento en manos de los revolucionarios, para los cuales, a diferencia de los carlistas, la Monarquía tan sólo les servía como un emblema pasajero hasta alcanzar las metas propuestas por la Revolución.

Mientras la dinastía carlista se mantenía arropada por la adhesión de sus partidarios, la llamada dinastía liberal sufría, en primer término, la expulsión de la Reina Gobernadora María Cristina a manos de Espartero; posteriormente la expulsión de la propia Isabel II; luego la pretensión de implantar un Rey extranjero, Amadeo de Saboya, el intento de proclamar la República, hasta que Cánovas del Castillo, en 1872, intenta llegar a la concordia de todos los españoles con una Constitución, para lo cual le ayuda el General Martínez Campos con un golpe de Estado, en Sagunto, que proclama a Alfonso XII.

Extramuros del sistema canovista, quedaron los tradicionalistas, no sólo por lealtades dinásticas a los herederos del Infante Don Carlos, sino por considerar que el régimen constitucional constituía sólo un retraso en el ímpetu revolucionario que trastocaría la institución monárquica española. El primer tercio del siglo actual vino a darles la razón, cuando la crisis social, parlamentaria, de partidos e instituciones supuso el golpe de Primo de Rivera con la Dictadura, sistema con el que quería sostener la Monarquía de

Alfonso XIII. El Dictador, en 1923, pretendió reformar las bases políticas de la Monarquía, para lo cual solicitó el consejo de Víctor Pradera, doctrinario tradicionalista, que llevó a cabo un profundo análisis de los problemas políticos y aportó una serie de soluciones en su obra "El Estado Nuevo". Primo de Rivera no quiso, o no pudo, aplicar aquellas soluciones. En 1931, Alfonso XIII partía de España al exilio.

El año en el que el Rey constitucional abandonaba la Patria, los únicos monárquicos organizados eran los carlistas o tradicionalistas, con círculos, requetés, políticos y doctrinarios, y a ellos acudieron los escasos partidarios activos del destronado monarca. Recordemos cómo Eugenio Vargas Latapié fundó "Acción Española", con el propósito de recoger las doctrinas de Pradera y otros pensadores tradicionalistas. A partir de 1939 los únicos monárquicos activos seguían siendo los tradicionalistas, cuya doctrina inspiraba todos los documentos, manifiestos y actuaciones de los monárquicos durante la dictadura del General Franco.

En 1978 se promulgó una Constitución, que difiere poco con la anterior de Cánovas del Castillo. Dieciséis años después, de nuevo se habla de crisis institucional, especialmente en los apoyos políticos de esa Constitución - partidos, administración de Justicia, autonomías regionales - y una creciente abstención en las elecciones generales son exponentes de esa crisis.

El momento es, por tanto, difícil y de gran responsabilidad histórica, en concreto para los que se sienten herederos de la Tradición política, y de forma especial para los que se han integrado en la Hermandad Nacional Monárquica del Maestrazgo, - fundada en 1962, cuando todavía estaba muy lejana la hora de la Monarquía en España -, por ello a través de la revista MAESTRAZGO han venido ocupándose de analizar y dar soluciones a estos problemas políticos.

De la Idea Monárquica y del Derecho divino



por Luc-Olivier d'Algange


Ciertamente, la Idea Monárquica tal como la entendemos nosotros, no se satisfar­ía con ver a un Rey a la cabeza del Estado. La idolatría del "orden" en el que una determinada burguesía "bien-pensante" gusta de legitimar sus creencias, sus codicias y sus resentimientos, nos es más hostil que el simple desorden, que no reina más allá de los sueños. Al orden antiguo siempre le sucede un orden nuevo en el que es preciso descubrir su verdadera naturaleza antes de celebrarlo o de hablar mal de él.

Lejos de padecer los inconvenientes del desorden, este mundo sin Dios en el que vivimos es, al contrario, tormentado por un exceso de rigor en los dominios en los que, antaño, la libertad se regocijaba en las letras, las almas de las leyes más volubles y más sutiles. Los tiempos modernos, que se hacen llamar "humanistas" han entregado a los hombres a sus poderes opacos, niveladores y aniquilantes del Orden, convertidos en ídolos.

El hombre "liberado" de Dios es el hombre esclavizado por los determinismos más despiadados. Los humanistas modernos no se han cansado de hacer incomprensible todo conocimiento de los Misterios divinos, han obrado de la suerte de someter al hombre a las leyes de la naturaleza, las que, interprestadas de manera mecánica, no conocen ni la gracia ni el perdón.

La Idea Monárquica, que se define en sí misma como la de ir más allá de toda política y todo pragmatismo, no es otra que esta jerarquía cuyo punto más alto es el Signo del reencuentro de la tierra y del Cielo, - Signo de esperanza sobrenatural que simboliza la paloma de la Consagración y que deja al hombre el derecho y la oportunidad de no existir exclusiva­mente en el orden de la necesidad.

Por la misma razón que la Idea Monárquica es de derecho divino, la realeza significa que, - lejos de encerrarse en sí misma y de hacer enfermar al hombre en la mazmorra de su propia presunción mórbida, el orden del mundo se abre a una luz cuya intervención basta para suspender todo encadenamiento, toda lógica y toda determinación.

Nacido de este derecho que la supera, la realeza en su dominio político no sería otra cosa que el ejercicio del equilibrio entre el orden y el desorden, - Nietzsche hubiera dicho entre el Apoliniano y el Dionysiano,- tanto es cierto que la línea y el color son igualmente importantes y que el abigarramiento del mundo no es el menor de las inmanentes alabanzas a la gloria de Dios.

El hombre sin Dios renuncia a su libertad sobrenatural por caer bajo el yugo de la naturaleza y de la especie humana, su "derecho" se va a limitar a la situación que él ocupa en el mundo, - es decir, en tanto que persona, como casi nada, pero por desgracia, el es pobre y carece de poder.

Aquí es preciso entender bien que antes de ser un poder, la realeza es un símbolo que ordena todo poder bajo una Autoridad de la que depende la posibilidad misma de ser libre. Es un Don sobrenatural que nos corresponde, ya que aprendemos a saludar en él la venida por nuestras obras, la libertad de ser se confunde con la más grande ligereza. Nacido de las Alturas, ella nos llevará, si sabemos aceptarla, hacia las Alturas.

Al reducirnos a no ser más que un proceso de la animalidad y de la naturaleza, los humanistas modernos nos privan de esta más alta libertad sel ser. Al tenernos en la idea de que el hombre sería un animal que ha "evolucionado" hacia la razón, el humanista moderno desconoce la radical diferencia metafísica que distingue al hombre del resto de la creación. El hombre no es un animal al que se habría venido añadiendo una razón o un alma, predestinado por ella misma a escapar a la perfección ordenada del mundo inmanente.

A este respecto, ¡el pensamiento que hizo que se edificara, por ejemplo, la catedral de Reims, es en el verdadero sentido del término infinitamente más humanista que esas teorías recientes que aniquilan en nosotros lo Unico para hacer de nosotros las unidades de una comunidad humana, de un Demos que posee sobre nosotros todos los derechos políticos y morales, en virtud de su cantidad!

Cómo no ver que en el símbolo de la realeza sagrada, reflejo exacto de la realeza interior, permanece esta oportunidad magnífica de disponer un poco del mundo según las normas de la Bondad, de la Verdad y del Bien, en la consonancia fundamental con el Espíritu.

Dado que el Símbolo viene a ser destruido, nada debería retener más al horror de la Historia de tomar posesión de todo y de todos. El Dragón del que no hace mucho San Miguel nos protegía, no es otro que, de lo que resta, que esa historia divinizada, entregada a los postigos de la muerte que profana la muerte misma.

Vivimos en tiempos que sobrepasan vertiginosamente los cuentos más crueles de Villiers de l'Isle-Adam. El retorno del estado no cambiará nada si el pensamiento mismo no es secuestrado, trastocado y arrebatado por la fulgurante e iluminadora santidad del Espíritu.

La práctica religiosa y la práctica política, sin un Conocimiento que las fundamenten, son de todas las menos lanzadas; ¿y cómo es que de aquí en adelante debemos confiar en el azar, dado que todo es rigurosa­mente determinado por los instantes mismos que conjuran nuestra pérdida?

La experiencia espiritual, igualmente fugaz e incierta que la que ella pudiera parecer, vale más, en estos tiempos de confusión y de desastre, que todas las teologías, al igual que la experiencia, en sí, del sentido de la humana dignidad, vale más que todos los militantismos.

Y como imaginar que la Fé podría obrar para gloria de Dios sin el Conocimiento, ya que ella no es ella misma si9no que el asiento del Conocimiento victorioso, la repercusión en el espacio del pensamiento de donde viene el Conocimiento? Con esa fuerza, qué podría retener la Fé, si no el Conocimiento?

Las argucias contra el Conocimiento, - o dicho de otro modo, contra la Gnosis y contra la metafísica, - no son, a mi modo de ver, tampoco menos inquietantes que esa fuerza que entraña la Fe, esa fuerza que no es más que el Conocimiento, sino la emanación de un Demos del que permanecen los medios y los fines, que, en suma, no son discernables.

Ahora bien, a esa distinción misma del Dragón, criatura eterna del caos, solo se opone la espada arcangelical de la Eternidad. La realeza de derecho divino es la misma que, por la existencia y la eternidad, libera las almas de eso que no es eterno. Resulta en este contexto que la realeza de derecho divino, lejos de ser esa con­tinuidad tan cara a los conservadores, es en realidad, y en la Bondad, la inscripción en este mundo de un Signo que escapa a toda temporalidad.

AETERNITAS NO EST SUCCESION TEMPORE SINE FINE SED NUNC STANS. La eternidad no es la sucesión sin fin de los tiempos pero el instante. De esta presencia real, donde se inmovilizan los efectos y las causas, la realeza de derecho divino da testimonio.

A despecho de las retóricas nacionalistas, la memoria francesa es esa transparencia ardiente de la que la lengua francesa guarda su secreto. Alguno dijo que el sentido de las palabras se orienta por su origen. Así, por origen, Francia es un Reino y un ser francés, este ser del hombre libre. Así, de nuestra fidelidad al esplendor intemporal de la Consagración no sabríamos llegar por nosotros mismos a una "defensa" cualquiera de los "valores" y de la "identidad" en cuyas voluntades se refugia la impostura burguesa. Nada de lo que subsiste merece ser defendido. Sólo nos importa lo que es, - y en donde el ser se sitúa, al margen de las formas caducas, en esta actualidad permanente que es la de los Príncipes.

Escritores, las palabras y las frases que escribimos nos importan menos que el sentido que las anima, y según nosotros creemos entender que el estilo es precisamente esta gracia que, de un tiempo a otro, nos guía y que consiente a dejar nuestro pensamiento en una ociosidad feliz.

Pero esta ociosidad no es otra que una reverberación del paraíso perdido donde súbitamente la memoria francesa torna y se deplora en los poemas y sus castillos. Porque los poemas son los castillos del Alma al igual que poemas de piedra son los castillos, en los que los nombres a su vez de hacen poemas.


(de La Place Royale nº 33, B.P. 88, F-81603 Gaillac)

¿Conspiraciones antimonárquicas?

[archivo - 1994]
La Monarquía representa un orden preestablecido de origen natural o divino. Significa no sólo que su legitimidad nos viene dada por razones históricas y tradicionales, por el origen mismo de la nación que conforma un Estado, sino también por los valores que le son innatos, valores básicos para la convivencia pacífica y ordenada de toda sociedad humana. Estos valores, por su origen natural o, si se quiere, divino, son, en realidad, ajenos a una base político-ideológica, aunque existen hoy orientaciones ideológicas que consideran a estos valores propios a determinados sectores políticos.

La Institución Monárquica tiene, entre otros, algunos rasgos fundamentales de trascendencia superior: La Unidad, la Justicia y la Libertad. Dentro de valores como la unidad nacional y la libertad están la estabilidad política, el respeto a la voluntad mayoritaria, la paz y la pluralidad.

Desde hace diecinueve años, España goza de una estabilidad política ejemplar, que tampoco se ha visto perjudicada por un intento de golpe de estado, sino todo lo contrario. Todo ello gracias a la ejemplar actuación de nuestro Rey, que le reportó a El y a España admiración y prestigio a nivel mundial. La Corona, superior y ajena a toda lucha política entre los partidos, ha sido en todo este periodo la garantía de que ninguna de estas luchas políticas haya llegado a perturbar la estabilidad de España como nación y como estado.

Lamentablemente, parece que existen sectores que no pueden o no quieren vivir en paz y estabilidad. No soportan, al parecer, que vivamos en un orden superior y ajeno a sus voluntades coyunturales, sus intereses creados - ¿creados para qué? -. A estos sectores les gustaría romper la pacífica convivencia de la que disfrutamos, alterando no sólo la vida a nivel local o regional, sino el orden institucional y el legado histórico de nuestro Reino. Quizás porque les resulta más cómodo destruir que construir, es decir, acabar con lo que hay y se ha conseguido para el bienestar del pueblo y sumir a todo el país en el caos y la desilusión, porque eso es lo que hace divertida toda conspiración. A algunos políticos parece que les divierte más conspirar que solucionar problemas. Crear intrigas es más fácil que trabajar en soluciones prácticas para problemas de nivel "inferior": problemas de los ciudadanos de a pie.

Es triste tener que leer en la prensa de una "trama de conspiración republicana" - ¿en qué se basa? - o de "utilizar al Rey" para intereses políticos de algunos dirigentes. Tampoco cierto diario madrileño, declaradamente monárquico, teme a utilizar el nombre y la imagen de S.M. el Rey de España para sus juegos demagógicos no representativos del pensamiento político de sus lectores, juegos que le antojan a su director con intereses un tanto bizantinos y posiciones monárquicas desequilibradas y monopolísticas.

Es indudable, y nos lo viene demostrando la actitud de la "gente de la calle", que el Rey y la Monarquía gozan en España de un gran prestigio, de una adhesión fuerte y un futuro indudable. Precisamente en momentos de cierta agitación política, de desprestigio de una de las instituciones de nivel inferior a la de la Corona: el gobierno nacional, esa adhesión de los españoles a su Rey se hace más notable y fervorosa (recuérdese el desfile de la Guardia Civil en Madrid a mediados de mayo de 1994, donde se aclamó a S.M. el Rey y se abucheó a los miembros del gobierno).


Las conspiraciones de las que podemos leer en la prensa en estos días no tienen base lógica alguna. No es sino una prueba más de que muchos de los políticos implicados no ven la realidad socio-económica y se centran en actividades poco provechosas para su país, actividades que les suponen, según manifiestan frecuentemente cuando se trata de subir las dietas, un sacrificio mal compensado pero que están dispuesto a hacer por el bien y el progreso de España.

Si amasen realmente a este Reino de España y el pueblo que lo compone, no pondrían en juego su existencia y su razón de ser: Su Monarquía representada por Su Majestad el Rey de España.

Un Jorge no tan santo - Georgia en Junio de 1993

[archivo]

En Georgia gobierna un régimen bastante ambiguo. Su cara al exterior: el Jefe de Estado Eduard Shevardnadse, el antaño tan prestigioso Ex-Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética

"En Georgia han tomado el poder un conocido ladrón y un escultor desconocido."
El ladrón, autor de la frase autocomplaciente e introducida en la sociedad de Tbilisi, se llama Dshaba Iosseliani. El escultor es Tengis Kitowani. En enero de 1992, ambos echaron con las armas y la ayuda de Rusia a Swiad Gamsajurdia, el primer presidente georgiano elegido libremente.
El tercero del club fue un ex-ministro de asuntos exteriores famoso en todo el mundo: Eduard Shevardnadse, quien volvió a Tbilisi en marzo de 1992, se puso al frente del Consejo del estado y declaró querer introducir la democracia en Georgia. Rápidamente acudieron en su auxilio viejos amigos. También Hans-Dietrich Genscher, el entonces Ministro federal alemán de Asuntos Exteriores, viajó a Tbilisi. Para demostrar a Genscher que él apoyaba a golpistas, los seguidores de Gamsajurdia salieron a la calle. Intervino la policía, y desde entonces los perros de policía se llaman "Genschers".

En octubre eligieron los gerogianos un nuevo parlamento y a Shevardnadse presidente del mismo - no hubo candidato alternativo. Según la ley sobre la estructura provisional del poder del estado, Shevardnadse es también Jefe del estado. Esta construcción única debía evitar luchas por el poder como existen en Rusia entre el Soviet Supremo y el presidente. En realidad se concentró un enorme poder en manos de Shevardnadse.
Los georgianos le llaman "el zorro blanco", ya que le consideran un político especialmente listo. Su cabello blanco le confiere una autoridad natural, y el "señor Eduard", como le llaman allí, puede ser extraordinariamente galante. ¿Es sincero? En Tbilisi es conocido como experto en intrigas y metamorfosis.
De 1972 a 1985 gobernaba Shevardnadse sobre georgia - como Primer Secretario del PC georgiano. En 1992 se bautizó con el nombre de Jorge. Ya como comsomolza, confió recientemente a un periódico moscovita, se había santiguado después de un examen aprobado. ¿Para qué necesita Shevardnadse tales confesiones públicas? "A Gamsajurdia se le quería", dice una periodista, "a Shevardnadse, no."

En el nuevo Parlamento, que se encuentra en el antiguo Instituto para Marxismo-Leninismo en el Paseo de Rustaveli, los antiguos comunistas, que siguen fielmente al Presidente, tienen una mayoría. "No son buenos oradores ni tampoco pensadores alternativos", califica el diputado del Frente Popular Nodar Natadse a los compañeros del bloque gubernamental "Paz", "pero siempre votan lo correcto."

Georgia en verano del 1993: La experiencia traumática de que los georgianos disparen contra georgianos no se ha superado. La profunda división de la sociedad entre seguidores del Presidente exiliado, que no participan en la vida política, y aquellos del nuevo jefe del Estado, que tienen el monopolio de opinión, pasa a través de todas las familias. Aquellos que están hoy en el poder injurian a los que ayer tuvieron el poder como "enemigos del pueblo" y "fuerzas oscuras", igual que era usual en la Unión soviética. La oposición extraparlamentaria contesta con "golpistas, usurpadores, traidores" y denuncia la opresión, censura y las masivas lesiones de los derechos humanos. Tbilisi, antes un "París del Sur" alegre y con mucha vida, refleja la autodestrucción del país. La ciudad ha degenerado a un pueblo grande y sucio. El barrio gubernamental está en ruinas desde que Iosseliani y Kitovani tomaran el Parlamento por la fuerza, donde se mantenía encerrado Gamsajurdia. Donde flaneaba la gente antes hasta muy entrada la noche, hoy se apaga la vida al caer la noche. Los cines y teatros comienzan sus representaciones ya por la tarde para que los espectadores puedan volver seguros a casa antes del anochecer. A partir de las siete de la tarde no circulan autobuses, y los delincuentes - Iosseliani consiguió hace poco una amnistía - toman las riendas en la ciudad. Por lo visto es una docena de pandillas que se han repartido los distritos de la ciudad. El turismo, del que podría vivir este país tan bonito con su antiquísima cultura y sus hospitalarias gentes, se ha derrumbado por completo. En el antiguo Hotel Intourist "Iwerija" se han alojado refugiados procedentes de las zonas en crisis de Abjasia y Osetia del Sur. Es un enigma de qué vive y como sobrevive la gente. A los refugiados se unen los parados. El 70% de las empresas están paralizadas debido a que no llegan materias primas de Rusia.

La privatización se ha paralizado por completo. Sólo una tercera parte de la superficie agrícola está en manos privadas. La inflación es galopante. Los cupones introducidos en abril pierden valor en relación al Rublo. Las tiendas están vacías. Con un salario medio de 6.000 cupones, un kilo de carne cuesta 3.000 cupones. Para comprar pan, la gente tiene que hacer cola durante horas. La "tarta super-ahorro", que a pesar de todo consiguen hacer las amas de casa con 50 g de mantequilla, 200 g harina, dos manzanas y tres cucharaditas de azúcar, se llama popularmente "Tarta Sigua" - según el Primer Ministro Tengis Sigua, cuya política económica se considera desastrosa.
El enlazado entre política y delincuencia es incontrolable. "La corrupción ha alcanzado un volumen inimaginable", lamenta Akaki Asatiani, el jefe de peso de la Unión Tradicionalista, que fue presidente del parlamento con Gamsajurdia y que es uno de los portavoces destacados de la pequeña oposición parlamentaria bajo Shevardnadse. "El Estado prácticamente está desvalijado. No nos queda absolutamente nada."

Sin masiva ayuda de Occidente, georgia está ante una catástrofe. Pero la esperanza de que entraran manadas de inversores occidentales al Cáucaso después de la victoria electoral de Shevardnadse, no se ha cumplido. Occidente no va a invertir mientras que haya guerra en el país de San Jorge, mientras que la anarquía sea determinante para la vida pública y mientras que haya diputados con antecedentes penales en el parlamento.
¿Sabe Shevardnadse controlar la situación? "No tiene la gente adecuada. Su aparato teme toda responsabilidad", dicen los unos. "Piensa con diez años en adelante, por eso no le podemos entender", dicen los otros. Incluso sus compañeros de camino parecen resignados. "Esperaba que nuestro pensamiento político se desarrollaría positivamente", opina el director de cine y diputado Eldar Shenguelaya, quien interpreta el golpe contra Gamsajurdia como "revolución". "Lamentablemente, muchos de nuestros políticos siguen pensando como ayer. Si tienen que pasar meses incluso para solucionar los más pequeños problemas, la vida se convierte en un pasillo kafkiano del que no logramos salir."

"Necesitamos una verdadera división de poderes", dice Akaki Asatiani. El ejemplo de Gamsajurdia y Shevardnadse demuestra que un gobierno unipersonal es perjudicial para la construcción del Estado georgiano. Además, Asatiani aconseja para la reconciliación con Gamsajurdia: "Si Shevardnadse mantiene su monopolio del poder y no busca el diálogo con Gamsajurdia, en invierno no se tratará ya de la retirada de Iosseliani y Kitivani de la política, sino de su propia dimisión."

Igual que antes en la URSS

El redactor jefe Irakly Goziridse sobre la lucha de su periódico "Iberija Sepktrum" contra la censura de la prensa y la supremacía del Estado en Georgia

DIE WOCHE: ¿Qué tipo de periódico es "Iberija Spektrum"?
IRAKLY GOZIRIDSE: Es el único periódico privado y el segundo más grande de Georgia. No representamos ninguna tendencia política concreta. Pero luchamos por la Justicia y la Legalidad. Por eso, nuestro periódico está en oposición al actual gobierno. Pero tampoco les gustábamos siempre a los anteriores gobernantes.

DI WOCHE: ¿Es correcto que llaman al derrocamiento de Shevardnadse?
GOZIRIDSE: Es una mentira que también es difundida por el Fiscal General del Estado, aunque no tiene ninguna prueba. Por eso le he denunciado. Nunca hemos hecho un llamamiento al derrocamiento del gobierno ni lo haremos nunca. Sólo decimos lo que no nos gusta de sus métodos.

DIE WOCHE: ¿Es por eso que se les impide salir?
GOZIRIDSE: Lo supongo. En la Unión soviética, el estado tenía el monopolio editorial, y aquí hemos vuelto a tener la Unión soviética. Todos los periódicos se editan en editoriales estatales y se imprimen en imprentas estatales. Y estos se esfuerzan mucho para que no salgamos. También utilizan la fuerza. En junio del año pasado aparecieron 17 fiscales armados en la redacción, echaron a todos los colaboradores y sellaron temporalmente las oficinas. Cuatro veces han entrado a robar, pero la policía nunca encontró a los ladrones.

Tampoco lo quería. Dos veces se ha disparado contra mi vivienda. Además nos asfixian con impuestos: Pagamos más que ningún otro periódico.

DIE WOCHE: Es decir, en georgia no existe la libertad de prensa.
GOZIRIDSE: En al unión soviética no existía la libertad de prensa, y en Georgia hoy tampoco existe. La censura no se ejerce de forma directa. Pero todos los redactores jefes saben perfectamente lo que pueden y lo que no pueden escribir.

DIE WOCHE: Lo que escriben ¿tiene consecuencias políticas?
GOZIRIDSE: No, naturalmente que no. Por ejemplo exigimos la dimisión del Ministro del Interior por ser incompetente y tener dos antecedentes penales. ¡Un hombre así no puede ser el jefe de la policía! Pero se hace el sordo y sigue aún en su puesto porque Shevardnadse le cubre. Por otra parte, a través de nosotros el pueblo sabe la verdad. esto es una gran victoria.

Irakly Goziridse (70) es el redactor jefe del periódico semanal "Iberija Sepktrum" de Tbilisi.


DEL SEMANARIO ALEMAN "DIE WOCHE" del 24-6-93

Los Movimientos Monárquicos

LOS MOVIMIENTOS MONARQUICOS
Esta conferencia dio don Pedro Schwenzer como Presidente de la Asociación Monárquica Europea durante el curso de verano sobre monarquía de la Universidad del Mediterráneo en Melilla en agosto de 1992. Por su interés se reproduce aquí. Las referencias a los movimientos monárquicos son de aquella fecha, por lo que pueden haber cambiado bastante en cuanto a las organizaciones pequeñas. Conviene consultar el Directorio Monárquico actualizado en Papeles para la Acción Monárquica (véase enlace Blog Documentación en el lateral del blog) que contiene las direcciones actualizadas en letra negra, las direcciones en azul no necesariamente son actuales. El autor prevé una actualización del estudio.


Los Movimientos Monárquicos y su relevancia político-social para el mantenimiento y la restauración de regímenes monárquicos. Historia, presente y futuro. La Prensa Monárquica.

Definición del término "Movimiento"

Generalmente se entiende por movimiento una corriente de opinión o acción de carácter social o político que agrupa a un número elevado de personas sin una estructura organizativa propia, aunque bien puede contar con el apoyo de grupos organizados que defienden una idea básica.


Definición del término "Movimiento Monárquico"

En contraposición al significado genérico de "movimiento", se suele denominar "movimiento monárquico" a cualquier entidad monárquica formada por la asociación de personas en defensa de la causa monárquica. Esta entidad, en la mayor parte de los casos, no es un movimiento de masas, sino una asociación que no cuenta necesariamente con un elevado número de asociados o militantes.

Lo que sí es una connotación habitual de esta denominación es que se trata generalmente de grupos con un planteamiento de acción política al estilo de los partidos políticos.

El término "Movimiento Monárquico" utilizado como concepto general, engloba tanto a verdaderos movimientos como a todos los demás grupos que se llaman asociaciones, ligas, partidos etc.

Verdaderos movimientos con varios miles de asociados y militantes (simpatizantes) existen pocos y se decribirán más adelante al explicar la situación en cada uno de los países. Sirvan de momento como ejemplos el Movimento Monárchico Italiano y el Movimento Parlamentarista Monárquico de Brasil o el Partido Popular Monárquico de Portugal.

La inmensa mayoría son grupos del tipo "asociación" o de "círculo", limitándose los primeros a una acción de base (defensa y estudio de la idea monárquica) y los segundos a una actitud más contemplativa, siendo estos círculos generalmente de tendencia "legitimista".

El origen de los Movimientos Monárquicos. Los movimientos históricos. Origen de los movimientos monárquicos contemporáneos.

Los movimientos monárquicos tienen su orígen en los primeros derrocamientos de la Monarquía, como en Francia, Brasil, España o Italia. Dado que siempre el derrocamiento se producía por la fuerza, mediante un golpe militar o una revolución, no de forma que se pueda considerar "democrática", la reacción natural de los que seguían apoyando a la institución monárquica (al Rey) se organizaron rápidamente para tratar de restablecer el antiguo orden de forma pacífica por la vía política.

Debemos distinguir entre el origen histórico de los primeros movimientos y el origen de los movimientos contemporáneos.

Como todos saben, Francia fue el primer país en perder la Monarquía, donde los máximos instigadores de la revolución fueron miembros de la misma Corte de Luis XVI, pero que perdieron primero las riendas y luego la vida.

Pero no aparecen movimientos políticos hasta mucho más tarde, también debido a las circunstancias de la revolución misma, que fue muy violenta y devoró a todos que se opusieron a ella de alguna forma.

Aparte de Francia, hubo formaciones de movimientos monárquicos en Brasil (1889), en España (1931 y 1947), en Italia (1947), así como en otros países, pero donde no llegaron a tener mucha importancia.

Estos movimientos históricos tenían siempre un cariz político, también porque en aquellos tiempos ser monárquico significaba defender un determinado sistema político, social y económico. La institución monárquica aún no había pasado por lo que se podría llamar "auto-reforma", es decir, hasta después de la Guerra Mundial la Realeza no había comprendido bien su nuevo papel como representantes de una institución moderadora y defensora de principios democráticos.

A partir de 1947, no sólo cambian los movimientos monárquicos, sino también sus fundamentos ideológicos, y es a partir de finales de los años 60, sobre todo en los años 70, cuando se forman muchos grupos monárquicos nuevos con un concepto totalmente renovado de la idea monárquica.

La nueva estructura política en el mundo y el deterioro paulatino de la clase política hacen que resurja la opción monárquica como gran alternativa a un sistema político llamado democrático y parlamentario que no responde ya a los anhelos de los pueblos que gobierna.

Nacen los movimientos monárquicos contemporáneos, que centran nuestra atención y que se describirán más adelante.


Movimientos Monárquicos y Partidos Políticos. Diferenciación.

A excepción de los movimientos monárquicos históricos, que a su vez tenían carácter de partido político, los movimientos actuales no se pueden considerar como partidos políticos. Al igual que los Monarcas, y precisamente porque una de las características esenciales es la independencia de la Corona de los partidos y las ideologías políticas, los movimientos monárquicos tienen, en general, carácter de asociaciones suprapartidistas, aunque existen numerosos grupos con planteamientos ideológicos concretos. Estos últimos no llegan a ser partidos políticos, pero representan un tipo intermedio entre el movimiento monárquico ideal y el partido monárquico.


Base conceptual de los movimientos monárquicos: La idea monárquica.

A diferencia de concepciones filosóficas de organización del Estado, la Monarquía no es ninguna ideología al estilo del conservadurismo o del marxismo. No es excluyente, aunque, evidentemente, es incompatible con ideologías extremistas de izquierda y derecha. Dada la amplitud de miras del orden monárquico, siempre se habla de la "idea monárquica" para describir este tipo de organización del Estado.

- Independencia del Rey de las ideologías políticas y los partidos.
- Poder moderador.
- Máximos representante de la Nación.
- Carácter hereditario - estabilidad política.
- Ajeno a luchas políticas.
- Imagen exterior.
- Autoridad.
- Por la gracia de Dios.

Los objetivos de los Movimientos Monárquicos en las Repúblicas y en las Monarquías. Su relevancia como grupos de interés y grupos de presión para a) la Restauración b) el Mantenimiento de la Institución Monárquica.

a) La acción monárquica en las repúblicas surgidas de la abolición de la Monarquía tiene un carácter más militante, dado que la defensa de un cambio de régimen político se une frecuentemente con el descontento general con el sistema repúblicano. La restauración monárquica en estos países depende básicamente de la existencia de un movimiento social amplio, pero no menos de la personalidad del Heredero del Trono y sus descendientes.

La acción de los movimientos en las repúblicas se centra primordialmente en influir en la opinión pública para ganarla para la causa monárquica. Dicha acción consiste por una parte en explicar el significado de la institución monárquica, y por otra, llevar a cabo actividades públicas que tengan el efecto de provocar un amplio eco en los medios de comunicación para conseguir que se hable cada vez más sobre la posibilidad de una restauración monárquica.

No en todos los países los movimientos tienen relevancia social. Esa relevancia depende fundamentalmente del sentimiento monárquico de la población, es decir, si se han mantenido tradiciones monárquicas. Podemos constatar que este sentimiento monárquico es especialmente pronunciado allí donde la Monarquía fue abolida claramente contra la voluntad mayoritaria de la población, o donde cayó la Monarquía por un efecto dominó sin responsabilidad del último monarca. Los casos más conocidos son Italia, Francia, Portugal, Brasil, Baviera, Georgia, Bulgaria, Rumanía y Yugoslavia. Luego veremos las particulariedades de cada uno.

En los países occidentales, los movimientos monárquicos eran, al principio, coherentes y seguían una estrategia uniforme; en los países orientales por razones obvias no existían hasta las reformas políticas recientes. Pero siempre cuando dichos movimientos empiezan a ganar fuerza, teniendo que temer los republicanos por la continuidad de SU sistema, nunca tardan en provocar divisiones entre los monárquicos, pues al dividir a éstos también se divide a la opinión pública, y al no dar una imagen de seriedad y unión, resulta difícil si no imposible que la mayoría de la población con derecho a voto se decida a favor de la restauración monárquica.

b) En las Monarquías se plantea la pregunta si es necesaria una acción monárquica organizada. Es frecuente el argumento que en una Monarquía existente no hace falta ninguna organización monárquica, ya que no hay que luchar por la restauración. La realidad, sin embargo, confirma nuestra opinión de que sí es necesaria, y mucho, una acción monárquica permanente y bien diseñada. El hecho de que nuestro actual monarca, S.M. Don Juan Carlos I, por sus esfuerzos por transformar nuestra sociedad en democrática salvando importantes obstáculos interpuestos por sectores del régimen anterior e incluso por fuerzas republicanas como socialistas y comunistas, y por el prestigio nacional e internacional que ha adquirido nuestro Reino gracias a este monarca ejemplar, no significa que la Monarquía esté asegurada para el futuro.

Para ver esta problemática con más claridad es suficiente estudiar la reciente discusión sobre los viajes privados del Rey y si tiene derecho a realizarlos sin poner en peligro la estabilidad y el buen funcionamiento de la Monarquía parlamentaria.

Otro ejemplo mucho más contundente es la Monarquía británica, que sufre en los últimos tiempos un grave desgaste de imagen debido a desavenencias familiares que han sido aprovechadas por la prensa que veía y sigue viendo en cualquier suceso relacionado con la Familia Real una posibilidad de aumentar sus beneficios por mayores tiradas. Aunque no parece que la vida familiar de algunos miembros de la Familia Real sea demasiado feliz, debemos sospechar que hay detrás otros intereses mucho más profundos que él de la venta de periódicos y revistas: la desestabilización de la institución monárquica misma.

Estos aspectos triviales de la vida privada de las Casas Reales, que en sí no tienen mayor trascendencia para la estabilidad del sistema político, son manipulados por sectores influyentes de tal forma que pueden hacer tambalearse a la Corona artificialmente.

Uno de los argumentos más fuertes en favor de la Monarquía es que garantiza la estabilidad política de su país y evita enfrentamientos sociales al actuar como poder moderador. Esa es la principal razón por la que muchos países del Este europeo y Brasil se planteen el restablecimiento de la Monarquía parlamentaria. Y está claro que existen muchos sectores con mucho poder fáctico que no tienen ningún interés en que el control de las jefaturas de los estados pase a manos de Reyes demócratas, progresistas y occidentales, que cuentan, además, con prestigio y popularidad.

Para evitar un rápido éxito de los movimientos pro-restauración, qué puede ser más eficaz que la desestabilización de las Monarquías existentes en occidente para convencer a los respectivos pueblos que es mejor quedarse con lo malo conocido que lo bueno por conocer, dando de ellas una imagen de decadencia y tufo.

Naturalmente existen otros sectores que tampoco muestran especial interés por la institución monárquica, pero que, ante la imposibilidad de quitarla del medio, intentan apartar al Monarca de la vida pública activa, relegándole a ocupaciones representativas o incluso decorativas para iomponer una república de hecho. Eliminan símbolos de la Monarquía para hacerla desaparecer de la vida cotidiana, lo que no es otra cosa que preparar el camino para un cambio que al final ni se notará apenas.

Todas estas son razones para convencerse de la necesidad de la acción monárquica, una acción que debe ser constante y ser realizada con conocimiento de causa. Y dado que esa labor no puede ser cosa de unos pocos, los objetivos principales es, por una parte, formar a los propios asociados para que adquieran ese conocimiento de los fundamentos y el funcionamiento de la Monarquía, y por otra, difundir con la máxima amplitud posible estos mismos conocimientos entre la población, de forma comprensible, pero contundente.

A la profesionalidad de los grupos republicanos, que han recibido formación política, ideológica y estratégica durante décadas, hay que oponer la misma profesionalidad y preparación para defender con éxito y capacidad de superación del enemigo la institución monárquica. La Monarquía se ha sacudido los polvos del pasado, ahora hay que procurar que no vuelvan a caer sobre ella. Esa es la razón de ser de los movimientos monárquicos actuales en las Monarquías existentes.


¿Partidos Monárquicos? ¡No, gracias!
La importancia de la independencia de partidos e ideologías políticas.

Una cuestión muy discutida principalmente en los países republicanos con tradiciones monárquicas es si, a fin de conseguir la restauración monárquica, resulta más conveniente crear un partido político o formar un movimiento suprapartidista.

La fórmula del "Partido Monárquico" no ha dado nunca resultados aceptables. El único partido monárquico que llegó a tener responsabilidades dentro de un gobierno nacional ha sido el PPM de Portugal, pero nunca ha obtenido en solitario más del 5%, salvo en algunas elecciones municipales como en Lisboa. Ultimamente, como consecuencia del fracaso de la coalición a la que pertenecía el PPM, la fórmula de "Partido Monárquico" ha sufrido un fuerte deterioro. Parece que ya no es más viable, y cada vez son más los que abandonan el partido para integrarse en otras formaciones políticas.

La idea monárquica es independiente de cualquier ideología política, ya que no representa ningún programa de gobierno. Un argumento importante en favor de la Monarquía es que el Rey está por encima de los partidos políticos, de las luchas por el poder. Y esa independencia política sólo la puede tener si se mantiene apartado de programas políticos.

Seguramente, muchos Monarcas gobernarían mejor que los políticos de turno; pero el poder desgasta, y tanto más cuanto más responsabilidad política asume, es decir, cuando hay que tomar decisiones sobre problemas concretos.

La institución monárquica se tiene que mantener inalterable para garantizar la estabilidad política del país entero. Por lo tanto, no puede permitirse un desgaste político al asumir responsabilidades de gobierno.

Esta es la principal razón por la que no es recomendable la fórmula de "Partido Monárquico" para organizar a los partidarios de la Monarquía. La necesidad de un programa de gobierno condiciona la institución ideológicamente, por lo que resta apoyo popular. Todo el pueblo debe poder identificarse con la institución monárquica, algo que no se puede conseguir nunca con un partido monárquico.

Las dos vertientes principales de los movimientos monárquicos: Realismo contemporáneo y Tradicionalismo-Legitimismo.

Los movimientos monárquicos actuales que con más eficiencia trabajan por una futura restauración monárquica son los que se desprenden de concepciones anticuadas. Hoy en día muy poca gente desea restablecer una monarquía donde es el Rey quien gobierna y decide la política nacional. Tampoco los Reyes o Herederos del Trono tienen interés en interferir asuntos de gobierno, porque, como ya he dicho antes, deben mantenerse apartados de actividades que pueden llevar a un desgaste de su imagen y, en consecuencia, desestabilizar la estructura del Estado.

Los movimientos que ven e interpretan la idea monárquica en concordancia con los tiempos actuales y lo que la mayor parte de la población desea, pueden encuadrarse en lo que denominamos "realismo contemporáneo".

Por otra parte tenemos a los tradicionalistas y legitimistas. Se trata, generalmente, de grupos ultra-conservadores, que se aferran a tradiciones políticas y sociales incluso cuando éstas hayan sido superadas. Los tradicionalistas valoran especialmente el componente religioso, partiendo de la legitimación divina del Rey, que queda, por tanto, subordinado a Dios, no admitiéndose la necesidad de que debe contar con la voluntad o aprobación popular. Esta idea de designación divina "por la gracia de Dios" no tiene relevancia para los monárquicos del realismo contemporáneo.

Finalmente, están los legitimistas, que son, en cierto modo, una vertiente del tradicionalismo. Cuestionan la legitimidad del Heredero del Trono oficial en base a razonamientos históricos, como p.e. renuncias de líneas primogénitas (Brasil, España, Francia) o el rechazo de sucesores que no sean varones (España).

Los tradicionalistas y legitimistas son movimientos ideológicamente definidos y defienden muchas veces opciones monárquicas no compatibles con el presente.

Las organizaciones legitimistas-tradicionalistas suelen ser numerosas, pero disponen también de muchos medios económicos. Su acción de base se realiza en forma de muchos pequeños círculos locales. Los movimientos del "realismo contemporáneo" se organizan por lo general como los partidos políticos, es decir, una organización nacional subdividida en grupos regionales y locales.


Los Movimientos Monárquicos en Europa, América y Australia. Resumen por países.

Entraremos ahora en el análisis por países.

España

En España comenzó a formarse un movimiento monárquico después de la Guerra Civil. El nuevo régimen no permitió actividades monárquicas propiamente dichas. Franco fue monárquico, pero sus planteamientos políticos no aconsejaban una restauración a corto plazo, faltando también el necesario entendimiento con el Jefe de la Casa Real española, Don Juan.


La única organización monárquica que se fundó entonces fueron los Reales Tercios (1942), entidad de carácter paramilitar creada por el general Kindelán con el fin de defender al legítimo heredero del trono español, S.A.R. Don Juan de Borbón. Se regía por un reglamento militar con la misma jerarquía que en el ejército. Los socios de los Reales Tercios adquieren también rangos militares, aunque tengan sólo un carácter interno.


Después de la restauración de la Monarquía, los Reales Tercios pasaron a denominarse "Círculos de Acción Monárquica" y tuvieron que ser transformados en asociación, aunque siguen vigentes el reglamento (que no se aplica) y los rangos militares.


Hoy es una organización testimonial sin actividades conocidas. Pertenecen a ella personalidades de alto rango.

Al final de la II Guerra Mundial, los monárquicos vuelven a organizarse nuevamente alrededor de Don Juan, que a su vez lidera la oposición en el exilio. Aprovechando la situación mundial de oposición a los regímenes equiparados con el fascismo, los monárquicos exigen un restablecimiento de la democracia en forma de una monarquía parlamentaria.

Más relevancia adquirieron las Juventudes Monárquicas durante los últimos años del franquismo. Pero desaparecieron con la restauración por considerar que ya no era necesaria una acción monárquica.

Hasta 1985 existían en España sólo cuatro entidades monárquicas más: La Unión Monárquica Española, asociación fundada en 1916, con sede en Barcelona, inactiva; la Fundación Institucional Española, cuya principal actividad es un concurso infantil sobre la figura del Rey; la Unión Monárquica del Principado de Asturias, inactiva; y un pequeño círculo monárquico en Badajoz dirigido por José Emilio estrella Estrella, un monárquico de avanzada edad, pero muy activo a nivel personal.

En 1985, ante la inexistencia de una verdadera acción monárquica con un contenido y una proyección de futuro, se fundó la Asociación Monárquica Europea, que como dice el nombre, no se limita al territorio de España, sino que tiene una vocación europea, lo que es expresión del concepto moderno y dinámico de la Monarquía. Entiende la institución monárquica como universal, aunque preserva la identidad nacional de su pueblo, sin que signifique un nacionalismo aférrimo. Es perfectamente compatible con el proceso de unión europea, porque esa unión no debe desembocar en un estado artificial carente de un soporte de identidad que ninguna otra institución pueder garantizar mejor que la Monarquía.

Aparte de las entidades anteriores, existe en España un movimiento histórico que en tiempos de Franco volvió a tener cierta importancia: Los Carlistas, concretamente la Comunión Tradicionalista Carlista. Como da a entender su lema DIOS, PATRIA, REY, la religión y la patria se anteponen a la figura del Rey. Actualmente, los Carlistas no cuentan ya con ningún pretendiente oficial de la rama carlista. El último, Carlos Hugo, se fue a EE.UU. después de renunciar a sus pretensiones.


La CTC se reorganizó hace algunos años y cuenta con una organización muy fuerte. Mantiene relaciones con monárquicos tradicionalistas en Francia y otros países.


EUROPA OCCIDENTAL

R e p ú b l i c a s

Alemania


En Alemania, como consecuencia del abandono por el Emperador Guillermo II y del régimen dictatorial que llevó a la II Guerra Mundial, no se llegó a formar ningún movimiento monárquico hasta finales de los años 60.

Actualmente sólo existe un movimiento de ámbito nacional que se llama "Tradition und Leben" (Tradición y Vida), que defiende la restauración de la Monarquía Federal, es decir, el Imperio que se compone de los diferentes Reinos, Ducados y Condados que existían antes.

La zona donde más probabilidades hay para una restauración de la Monarquía es Baviera. Al igual que en Italia, después de la II Guerra Mundial se celebró un referéndum cuyos resultados se supone fueron manipulados por los americanos.

A pesar de tantos años de república (o quizás justo por eso), los bávaros siguen siendo mayoritariamente monárquicos. Según una encuesta reciente, un 68% se pronunciaría a favor de la restauración monárquica en Baviera.

Con la reunificación han vuelto a surgir tradiciones que se daban por perdidas para siempre. Dependerá de los movimientos monárquicos si se llega a medio plazo a plantear un referéndum sobre la forma de Estado. Desde luego será muy importante lo que pasa en regiones como Baviera, que podría tener un efecto dominó.

Existen actualmente organizaciones monárquicas en Baviera, Sajonia, Hanover y Prusia.


Austria

En Austria existen varias organizaciones desde hace muchos años. Pero ninguna se entiende con las otras, lo que merma fuerzas para una acción eficaz.
Son la Asociación de los Monárquicos Austríacos, la Asociación de los Austríacos para la Conservación de la Historia Austríaca, el Partido Social-Conservador-Monárquico de Austria y la Asociación Austria la Vieja.


Francia

Francia es uno de los países con más tradición de movimientos monárquicos.

Con la caída de Napoleón III en 1871 nace un movimiento político muy fuerte en apoyo del heredero legítimo del trono y último Borbón francés, el Conde de Chambord, que se llamaba ACCION FRANCESA. Este movimiento alcanzó tal fuerza que tenía hasta la mayoría en el Parlamento, lo que le permitía exigir una restauración con Chambord. Pero todo fracasó por culpa del mismo Chambord, que no estaba dispuesto a aceptar la bandera tricolor, detalle esencial para obtener el apoyo de la clase política no monárquica. El no de Chambord y su muerte poco tiempo después hizo perder fuerza a la ACCION FRANCESA. Al transmitir los derechos dinásticos a la rama colateral de los Orleans, designando al Conde de Paris Príncipe Heredero, incluso se dividieron los monárquicos entre los que aceptaban a los Orleans como rama legítima y autóctona y aquellos que defendían la tesis de que tendría que ser un sucesor de la rama española de los Borbón, porque representan la línea más directa y por tanto "legítima" de la Casa Real Francesa.
Luego veremos el panorama francés.

A finales de los años 60 se produjo una escisión de la Accion Francesa, creándose la NOUVELLE ACTION ROYALISTE, que tiene una orientación más progresista. Incluso llegó a apoyar en algunas ocasiones al candidato socialista a Presidente de la República.

La ACCION FRANCESA y la NOUVELLE ACTION ROYALISTE son hoy totalmente contrapuestas, pero defienden ambas al Conde de París. La primera es ultra-conservadora, que como los Carlistas tiene un ideólogo histórico: Charles Maurras.

La NAR cuenta con un director político, Bertrand Renouvin, un hombre muy relacionado con el Partido Socialista, pero monárquico al fin y al cabo. La NAR incluso llegó a presentarse a diferentes elecciones, defendiendo siempre la idea monárquica, es decir, la restauración monárquica.
Cada una cuenta con aprox. 6.000 afiliados.

Existe una tercera asociación de relevancia que apoya también al Conde de París: la Asociación de los Amigos de la Casa Real Francesa, cuyo presidente es Stéphane Bern. Esta asociación es completamente apolítica y centra su trabajo en la defensa de la imagen de la Casa Real. Tiene muy buenas relaciones con la NAR.

Las tres organizaciones cuentan con numerosos grupos locales y regionales en todo el país.

Una infraestructura aparentemente mayor tienen los legitimistas que defienden a Luis Alfonso de Borbón, hijo del fallecido Duque de Cádiz. Disponen de muchos medios económicos, que deben en parte, según fuentes monárquicas, a los republicanos muy interesados en mantener desunidos a los monárquicos. La opción de Luis Alfonso no es viable realmente dado que no es francés y porque los legitimistas son más bien de orientación ultra-conservadora.


Italia

La escena de los movimientos monárquicos italianos en la actualidad es muy compleja y resulta difícil orientarse para alguien que no tenga relaciones con estos grupos.


Hasta la muerte del Rey Humberto II en 1983, la UNION MONARQUICA ITALIANA reunía a la mayor parte de los grupos monárquicos independientes, a algunos partidos monárquicos de ámbito nacional, así como a numerosos monárquicos organizados en otros partidos u organizaciones no monárquicos.


Pero después de la muerte de Humberto II, la UMI se disolvió y aparecieron numerosos grupos sin ningún tipo de coordinación entre ellos.

Después de la proclamación de la república en 1946, la lucha monárquica fue dirigida por el Partido Democrático Italiano, que luego se fusionó con el Partido Liberal. Inmediatamente después del referéndum institucional apareció el Partido Nacional Monárquico.


Paralelamente se desarrolló la actividad de la Unión Monárquica Italiana.
Especialmente el Partido Nacional Monárquico contaba con la aprobación del Rey Humberto II, que consideraba a sus militantes como los más fieles que no distinguían entre Patria y Monarquía.


La UMI, a su vez, supo reunir a monárquicos pertenecientes a los más diversos partidos y grupos.


El peso de la UMI y del PNM fue tal que todos los demás grupos creados sólo existían esporádicamente, incluso una escisión del PNM, el Partido Monárquico Popular, volvió a unirse con el PNM formando el Partido Democrático Italiano.


En 1970, a raíz de un congreso celebrado por el PDI con el fin de disolver el partido, un grupo minoritario que se denominó ALIANZA MONARQUICA, y que no quería aprobar la disolución del partido, trató de tomar contacto con la UMI para integrarse en ella. Pero debido a la aparente inactividad de la UMI en este momento, AM decidió establecerse como movimiento político independiente.

Con la muerte de Humberto II, la UMI era incapaz de mantenerese compacta y unida, aparecieron luchas internas e incluso algunos dirigentes pretendían cambiar el orden de sucesión contra ley y natura. Se disolvió muy rápidamente, quedando sólo un grupo en Milán. Comenzaron a proliferar nuevos grupos, algunos sin ninguna consistencia.

Los de más importancia son los siguientes:

MOVIMIENTO MONARQUICO ITALIANO, con infraestructura en toda Italia; cuenta con aprox. 30.000 asociados.

MOVIMIENTO MONARQUICO FERT, dirigido por Sergio Boschiero. Segunda entidad más importante.

ALLEANZA MONARCHICA, ya mencionada. No tiene mucha importancia en cuanto al número de socios, pero dispone de una revista mensual de amplio alcance.

AMIGOS DE LA CORONA FERREA, anhelan una vuelta al Imperio Germánico de Nación Romana.

GRUPPO SAVOIA
Seguidores de Victor Emanuel, poco serios.

UNION MONARQUICA ITALIANA de Milán.

LISTA AZUL de Florencia.

UNION MONARQUICA MODENENSE, defienden la Casa de Austria-Este.

Recientemente, el FERT unió sus fuerzas con ALLEANZA MONARCHICA. Es el primer resultado de los esfuerzos por unir nuevamente a los monárquicos italianos, pues se han dado cuenta de que es ridículo crear cada vez más grupos sin seguir una estrategia común.


Grecia

En Grecia existe un movimiento bastante fuerte con grupos locales en todo el país, la UNION MONARQUICA HELENICA.
Los monárquicos griegos han conseguido unirse después de superar las dificultades planteadas por la administración.



M o n a r q u í a s

Suecia

En Suecia existen actualmente dos asociaciones monárquicas: La ROJALISTIKA FÖRENINGEN y ROJALISTIKA SALSKAPET.


Noruega y Dinamarca

No conocemos ningún grupo concreto en estos dos países.


Holanda

En Holanda existe el grupo ALIANCE ROYALE.

En todas las Monarquías escandinavas, al igual que en Holanda, la Monarquía cuenta con un fuerte apoyo popular, por lo que las actividades de estas asociaciones son más bien contemplativas. Lo mismo se puede decir de Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein y Mónaco, donde ni siquiera parecen existir grupos monárquicos.


Gran Bretaña

Gran Bretaña cuenta con la organización monárquica más antigua e importante de todas las existentes en el mundo: THE MONARCHIST LEAGUE. Dispone de delegaciones en todo el mundo, principalmente en los países que tienen a la Reina Isabel II como jefe de estado. En Canadá, la Liga Monárquica adquirió tal importancia que decidió independizarse de Londres creando la Liga Monárquica del Canadá.


La Liga Monárquica es la única entidad que ejerce también la función de unión entre los monárquicos en todo el mundo, y sirve de punto de referencia para coordinar cualquier actividad internacional. Compila las informaciones recibidas por numerosos grupos y personas individuales, lo que ha permitido que en los últimos años se intensificaran los contactos entre todos.


Actualmente está muy comprometida con diferentes actividades importantes:
- Defender la Monarquía Británica contra los ataques que sufre por causa de las desavenencias surgidas en la Familia Real;
- Coordinar el apoyo a los movimientos pro restauración en Bulgaria, Rumanía y Brasil;


EUROPA ORIENTAL

Los movimientos monárquicos en los países de Europa del Este surgieron a raíz de los cambios políticos a partir de la caída del Muro, al volver los pueblos a buscar sus identidades nacionales perdidas. Todos ellos perdieron sus Monarquías por la fuerza, y a pesar de los intentos de los regímenes comunistas de borrar toda la historia hasta 1945, el recuerdo que más fuerte han conservado estos pueblos es él de sus Reyes, con los que vivían mucho mejor.

En su mayoría, estos movimientos son de orientación más bien conservadora, lo que resulta comprensible pensando que se trata de defender posturas completamente contrarias al régimen comunista: unidad nacional, recuperación de las tradiciones y de una base histórico-filosófica para la convivencia.

En Bulgaria existen actualmente cuatro grupos, siendo el más importante la UNION MONARQUICO-CONSERVADORA. La admiración por el Rey Simeón II y su padre, Boris III, es muy fuerte. Pero el gobierno actual compuesto por comunistas reformados, no está dispuesto a celebrar un referéndum institucional. Hay que esperar aún una mayor normalización de la situación política que dé suficientes garantías para un referéndum no manipulado.

En Bulgaria se da el caso de que la república fue instaurada por la fuerza. Lo correcto sería un restablecimiento de la Constitución de Tirnovo, que es idéntica a la de Bélgica.

En Rumanía la situación es similar a la de Bulgaria. El Rey Miguel I cuenta con un gran prestigio entre la población. También aquí la mejor forma de volver a la normalidad sería restablecer el orden constitucional anterior a la república comunista, pero existen los mismos obstáculos que en Bulgaria.
Los monárquicos están organizados en dos partidos de corte liberal.

En Rusia han aparecido últimamente muchos nuevos grupos monárquicos en todo el país. Ello se debe también a la circunstancia de que los rusos disponían de numerosas organizaciones monárquicas en Estados Unidos y en Gran Bretaña, que están en condiciones de dar un fuerte apoyo a los monárquicos en su país, que ahora pueden dedicarse sin restricciones a desarrollar actividades dirigidas a restaurar la Monarquía en Rusia. La actitud del gobierno de Boris Yeltsin ha sido muy favorable, como se ha podido comprobar por la visita del Gran Duque Vladimir a San Petersburgo y el entierro en la gruta de los Romanov.

Más complicada es la situación en la antigua Yugoslavia. Realmente existen sólo posibilidades en Serbia y Montenegro, dado que la dinastía del último Rey de Yugoslavia tiene su origen en Serbia. El Príncipe Alejandro cuenta con el apoyo de toda la oposición serbia, que ya ha anunciado querer restaurar la Monarquía en cuanto se celebren elecciones libres.


Montenegro, sin embargo, que aún sigue unido a Serbia, podría plantear su separación de Serbia en el caso de restablecerse la Monarquía proclamándose Rey a Alejandro Karageorgevich. Esta circunstancia se debe a que Montenegro fue prácticamente anexionada por Serbia al constituirse Yugoslavia, destronando al Rey de Montenegro, un hecho que no se olvida. Pero el actual Heredero del Trono de Montenegro no tiene aspiraciones de convertirse en Rey.

En Albania no existe aún ningún movimiento monárquico, seguramente debido a la grave situación por la que pasa el país. Pero toda la oposición exterior se organizó alrededor del Rey Leka I, que trabaja incansablemente por recuperar el trono de Albania. La única organización conocida es el Movimiento Nacional Legalista de Albania con sede en Nueva York.

Finalmente destaca la actividad monárquica desarrollada en Polonia, donde existen actualmente cuatro grupos, unos de ellos muy importante y activo: El CLUB CONSERVADOR-MONARQUICO DE VARSOVIA y el CLUB LIBERAL-MONARQUICO DE CRACOVIA, siendo este último parte de una federación de clubes monárquicos.

Otro país considerado europeo, aunque se encuentre ya en el continente de Asia, es Georgia, donde se ha mantenido un fuerte sentimiento monárquico a pesar de que perdió su Monarquía autóctona en 1801 cuando el país fue anexionado por Rusia. El movimiento más importante de la oposición es la Union Tradicionalista de Georgia, que defiende la restauración monárquica. Otro grupo es el Partido Monárquico de Georgia, pero no tiene peso político y parece estar bajo control de los republicanos.


AMERICA

R e p ú b l i c a s

Brasil

Paralelamente a Francia, se formó un movimiento considerable en Brasil, cuya Monarquía fue derrocada en 1889 por los militares que apoyaban así a los terratenientes contrarios a la abolición de la esclavitud. Dado que la nueva república no contó en absoluto con el apoyo del pueblo, circunstancia descrita excelentemente por Mario Vargas Llosa en su libro "La Guerra del Fin del Mundo", los militares se ocuparon muy deprisa del problema de los monárquicos: declararon delito toda actividad política contraria al sistema republicano mediante la conocida "cláusula férrea", que se tardó 100 años en derogar. De esta manera, Brasil no contó mucho tiempo con su movimiento monárquico histórico, cuyo pensador más destacado fue Juan Camilo Oliveira Torres. Naturalmente, se sobreentiende que la república brasileña prohibió en virtud de la cláusula férrea la publicación de las obras de Oliveira Torres.

Con la abolición de la cláusula férrea surgieron multitud de grupos y organizaciones monárquicas en todo el país. La única división que existe es que hay dos pretendientes: Don Pedro, que es sucesor de la línea primogénita del último emperador, y Don Luis, que basa sus reivindicaciones en que el padre de Don Pedro había renunciado a sus derechos dinásticos cuando todavía no contaba con descendientes.

El movimiento más relevante es el MOVIMIENTO PARLAMENTARISTA MONARQUICO dirigido por el Diputado Federal Cunha Bueno, artífice de la derogación de la cláusula férrea. Junto a él está el INSTITUTO BRASILEÑO DE ESTUDIOS MONARQUICOS DE RIO DO SUL, entidad sucesora del IBEM que existía durante los últimos 15 años de la cláusula férrea. En total son unos 18 grupos que trabajan por la restauración en Brasil.

En la actualidad se efrentan al problema de la reforma constitucional introducida para adelantar el referéndum institucional fijado inicialmente para septiembre de 1993. Ahora tendrá lugar en abril. Con ello los republicanos tratan de evitar una campaña bien organizada por parte de los monárquicos, que cuentan cada vez con más apoyo popular, pues el último emperador era sinónimo de democracia, desarrollo y justicia social.


EE.UU.

En Estados Unidos existe un número muy elevado de grupos monárquicos. En su mayoría se trata de organizaciones de monárquicos en el exilio (rusos, serbios, albanos, etíopes). Pero hay también un gran número de ciudadanos estadounidenses interesados en la Monarquía. Están organizados principalmente en la CONSTANTIAN SOCIETY, una organización que tiene mucho prestigio a nivel internacional.
Sus actividades están dirigidas a apoyar movimientos pro restauración en Europa oriental y en Brasil.


M o n a r q u í a s

Canadá,
Caribe: Belice, etc.

Lo que se desconoce generalmente es que América cuenta con un gran número de países monárquicos, siendo el más importante Canadá. Los demás se encuentran en el Caribe y América Central, todos ellos antiguas colonias británicas que han conservado el régimen monárquico. No conocemos grupos monárquicos más que en Canadá, la citada Liga Monárquica del Canadá. Los monárquicos en los demás países pertenecen, sin duda, a la Liga Monárquica de Gran Bretaña.


AUSTRALIA

Al igual que Canadá, también Australia es una Monarquía, con la Reina Isabel II como jefe de Estado. En Australia existen dos asociaciones monárquicas: THE AUSTRALIAN HERITAGE SOCIETY y THE AUSTRALIAN FLAG ASSOCIATION. Aparte de ellas existe un gran número de miembros de la Liga Monárquica de Gran Bretaña.

Las actividades de estos grupos aumentan últimamente debido a los intentos de los socialistas australianos de instaurar la república en el año 2001. Con ello pretenden obtener una "mayor independencia" de Gran Bretaña, pero no cuentan con el apoyo popular necesario.


AFRICA Y ASIA

En Africa sólo destaca el movimiento monárquico etíope, organizado principalmente en EE.UU. y Gran Bretaña. Los cambios políticos recientes han tenido el resultado de un resurgir del recuerdo del último emperador Haile Selasi, y parece muy posible una próxima restauración de la Monarquía en este país, con lo que podría recuperar la estabilidad perdida durante los años de dominación comunista.

Las demás monarquías africanas son muy distintas a las europeas o asiáticas, prevaleciendo el carácter tribal.

En Asia sólo existen movimientos conocidos relacionados con el Irán, es decir, están organizados en el exterior (Gran Bretaña y Alemania). En China parece existir un grupo, pero faltan datos para confirmarlo.
un repaso con esp. atención a Irán, Etiopía, Libia, Egipto


¿Los Movimientos Monárquicos como relaciones públicas de la institución monárquica?

Las Casas Reales tienen que procurar de ser muy diplomáticas cuando se trata de defender la institución monárquica, ya que deben mantenerse apartadas de las luchas políticas. Tomar partido por la Monarquía, algo que nos parece perfectamente legítimo, puede ser criticado por algunos sectores y ser utilizado para debilitar la imagen de los representantes de las Casas Reales.

Incluso Monarcas y Príncipes exiliados tienen que estudiar muy a fondo toda declaración pública para conservar la neutralidad de la Casa Real y no crear divisiones.

Por estas razones, deben ser los mismos ciudadanos que, organizados en asociaciones o movimientos, defiendan activamente la idea monárquica.

En cierto modo se convierten en relaciones públicas de la institución monárquica, sin que tengan que contar con el apoyo activo de las Casas Reales.

El apoyo de las Casas Reales en las Repúblicas y en las Monarquías. Las aspiraciones de los monárquicos al respecto.

Como las Casas Reales tienen que mantenerse alejadas se una toma de partido incluso a favor se la propia institución monárquica, tampoco pueden apoyar expresamente a los movimientos monárquicos.

A algunos monárquicos a veces les gustaría tener un contacto estrecho con las Casas Reales y poder lucirse al lado de sus representantes. Existen entidades monárquicas cuya principal actividad consiste en la celebración de audiencias con el Rey o el Príncipe Heredero. Pero este es un factor que aconseja a las Casas Reales que no apoyen a toda organización que aparezca para evitar que ésta se aproveche de ello.

Ejercen, por tanto, prudencia, lo que no significa que no dén su apoyo a aquellos grupos que demuestren ser serios en su proceder. Pero este apoyo nunca será oficial, ni se concederán favoritismos.

En la repúblicas puede darse el caso de un apoyo expreso del Jefe de la Casa Real a uno o varios grupos monárquicos, como es el caso de Italia. Los representantes de las Casas Reales en el exilio están más dispuestos a dar estos apoyos, dado que tienen carácter recíproco, pero siempre dependen de la seriedad demostrada de estos grupos.

El interés de verdaderos monárquicos no puede ser otro que él de apoyar incondicionalmente a la institución y sus representantes sin esperar favoritismos.


Perspectivas de futuro de los Movimientos Monárquicos.

Los movimientos monárquicos han experimentado un auge considerable desde la caída del muro. Para el futuro se divisa un crecimiento continuo de grupos y personas comprometidas con la causa monárquica.

La tendencia de todos ellos será, necesariamente, una profesionalización de su acción, pues es preciso actuar con conocimiento de causa para convencer a la población de las ventajas de la institución monárquica.


La Prensa Monárquica.

Una necesidad primordial de todo movimiento monárquico es poder comunicarse no sólo con sus socios y simaptizantes, sino con el público en general. Debe difundir los conocimientos sobre la institución monárquica. La mejor vía es la creación de publicaciones especializadas.

En los últimos años la oferta de publicaciones periódicas de carácter monárquico se ha visto incrementado notablemente.

Ha habido muchos intentos de crear revistas monárquicas, pero muchas se han visto obligadas a desaparecer a falta de medios.


Un medio de comunicación especializado de carácter particular.

La prensa monárquica no es comercial, salvo en los casos de editar revistas ilustradas que se asemejan a las revistas del corazón. Sus contenidos se concentran principalmente en la Monarquía en sus diferentes facetas. Algunas publicaciones tratan temas de actualidad política del país en cuestión para dar mayor amplitud al círculo de lectores y alcanzar de esta manera a más personas que no necesariamente se pueden considerar monárquicas.

Los temas siguientes no están completados (se completarán próximamente con imágenes de las portadas de las publicaciones). Las publicaciones que se editan aún en 2008 están marcadas en negrita, de las demás no consta si se siguen publicando.

Presentación del panorama actual de la prensa monárquica mundial.

Pocas son las revistas con una concepción moderna y dinámica de la Monarquía.

Donde más publicaciones se editan y más interés existe por la causa monárquica.

Los países que cuentan con más publicaciones monárquicas son Francia e Italia.

Las publicaciones de más tirada en Francia son ROYALISTE y ASPECTS DE LA FRANCE, la primera de la NAR, la segunda de Restauración Nacional-Acción Francesa.

La NAR publica, además, la única revista de estudios monárquicos: LYS ROUGE, que en cada número trata de forma monográfica temas de actualidad, como p.e. Italia, Albania, Yugoslavia.

Aparte de Royaliste y Lys Rouge, edita la revista trimestral CITE, dedicada a asuntos ciudadanos alternados con temas monárquicos, y una versión universitaria de Royaliste.

La AAMF publica la revista trimestral ALLIANCE ROYALE, y existe una nueva publicación de carácter literario-histórico: LA PLACE ROYALE.

Los legitimistas publican un gran número de revistas, siendo la del SICRE la que con más medios cuenta.

En Italia existen 13 publicaciones, siendo las de más alcance ALLEANZA MONARCHICA, NOTIZIE MONARCHICHE-MMI NOTIZIE, IL PUNGOLO, SAVOIA Y FERT.

La prensa monárquica como medio de acción directa.

(Tema no disponible)


Internet como nuevo medio de comunicación de los monárquicos (nuevo tema 2008)

(se desarrollará próximamente)

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Mensaje navideño de S.M. el Rey


S.M. el Rey se mantiene al margen de las discusiones políticas cumpliendo con su dífícil poder moderador


El discurso de Navidad de S.M. el Rey ha sido, quizás, uno de los discursos más exhastivos, ya que tocó prácticamente todos los temas candentes de la política española. Sin embargo, S.M. el Rey peca, como siempre, de ser extremadamente diplomático en sus discursos. Lógicamente, el Rey tiene la difícil labor de mantener un equilibrio suprapartidista en sus discursos y no puede tomar posiciones políticas propias, más que nada porqe entonces se le echarían encima unos u otros de nuestros políticos demócratas y plurales. Comparado con el discurso del presidente de Alemania (que sólo habló de la necesidad de que jóvenes y mayores cooperen más entre ellos), eldiscurso del Rey tuvo bastante contenido.


Por otra parte, el discurso de Navidad contiene claros mandatos a nuestros gobernantes, siendo el mensaje principal él de la unidad ante los problemas para presevar la unidad de España: "Frente a las dificultades de cada momento, frente a cuanto nos quede por resolver o perfeccionar, debemos tener la seguridad de que juntos lograremos las soluciones precisas, si ponemos la voluntad y los medios para ello."


"Unidad y diversidad se vertebran en nuestra democracia como conceptos que nos definen y que, debidamente integrados en el marco constitucional que nos hemos dado, nos han permitido y nos permiten progresar como gran Nación." Eso es: Dentro del marco constitucional. Tenemos realmete un marco constitucional muy bueno, pero los políticos de la izquierda se empeñan en dibujar una imagen distorsionada y parece que no saben de qué están hablando. La Constitución debe ser desarrollada y aplicada, no reformada sin ton ni son, pues su reforma no es algo qu el pueblo demande ni considere imprescindible. Son pocos los que conocen en profundidad el texto constitucional y todo lo que encierra (derechos, obligaciones, oportunidades de desarrollo). No vale con decir que la Constitución no define bien algunos temas, su desarrollo es cuestión de buena voluntad. Y así lo dice S.M. el Rey:


"Los Estados que con mayor eficacia atienden a la voluntad de sus ciudadanos, se basan en la solidez y estabilidad de sus modelos democráticos e instituciones, así como en su amplia cohesión interna en torno a las grandes cuestiones.

Sirvamos con mayor ahínco el afán de los españoles de construir una España cada vez más justa, integradora y solidaria, de todos y para todos."


Pero alguas cosas suenan tan huecas como la palabrería de Zeta. Son frases como esta: "No me refiero sólo a la lucha contra la pobreza y la exclusión, sino a continuar profundizando en las medidas frente al desempleo, la carestía de la vivienda, los salarios más bajos, las desigualdades, o las diversas necesidades sociales y asistenciales."


Eso de la solidaridad se debería precisar hablando de las medidas concretas a tomar. Es fácil decir cosas bonitas, como acostumbra Zeta, pero ponerlas en práctica es otra muy distinta.


"Asegurar y ampliar nuestro bienestar, pasa también por poner el empeño y los medios precisos para seguir elevando la calidad de nuestra educación." Está bien recordarlo a nuestro gobierno, porque Zeta se dedica a todo menos a solucionar problemas que nos vienen encima. En este sentido, S.M. el rey también acierta al decir: "Una educación que debe responder a las legítimas aspiraciones de promoción personal y perseguir un armónico desarrollo colectivo, como sociedad moderna y cohesionada." Lo que pasa es que no se puede decir que la sociedad española esté cohesionada, al menos no en algunas zonas de España.


También es hora que el Rey tome partido por su institución: "Además de agradecer las numerosas muestras de afecto personal e institucional hacia la Corona, esta noche quiero reafirmar mi profundo y permanente compromiso de servicio y de entrega a España y a todos los españoles." Sólo que me parece muy tibia su defensa de sí mismo y su trono. Los republicanos en eso son mucho más lanzados.


Otro tema en el que S.M. el Rey podría ser más activo es en lo que nos dice aquí: "Atendamos con prontitud y eficacia las necesidades de nuestros conciudadanos, promoviendo nuestros derechos y libertades, desde la igualdad, la no discriminación y el respeto mutuo que conducen a la solidaridad." Creo que el Rey no se debería limitar a palabras y diplomacia cuado se trata de defender nuestras libertades, claramente en peligro en regiones como Cataluña o Vascongadas.


Si "El bien de España y de los españoles debe ser nuestro mayor anhelo, el compromiso colectivo que día a día hemos de reafirmar", el Rey debería actuar, con mesura, pero con decisión. Seguro que ganaría mucho en estima por parte de los españoles y del mundo entero. Sólo un Rey con autoridad y valentía se asegura su permanencia en el trono y garantiza el porvenir de su dinastía.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Vigésimo noveno aniversario de la Constitución


¡Viva la Constitución de 1978!


Hoy es el vigésimo noveno aniversario de la promulgación de la Constitución Española de 1978. Es una constitución para la que los diputados de la asamblea constituyente tomaron como base diversas constituciones democráticas europeas occidentales y que establece y consolida la monarquía parlamentaria como forma de estado y garante del sistema democrático constitucional.

En la actualidad y por la insistencia de la izquierda (que en realidad anhela volver a un sistema republicano tan desastroso y sanguinario como la segunda república) se discute mucho sobre la necesidad de reformar la Constituición, al igual que los estatutos de autonomía, cuando tales reformas no son necesarias ni responden a un clamor de la sociededa española, pues como se ha visto en el caso del estatuto de autonomía de Cataluña, el interés es efímero y apenas se acude a votar sí o no a un nuevo estatuto de autonomía.

La Constitución de 1978 realmente es una constitución muy completa. En una ocasión, el presidente autonómico de Andalucía dijo que se debería poder reformar con más facilidad como es el caso de Alemania, pero con esa opinión sólo demuestra que primero no entiende nada de la situación alemana y en segundo lugar es poco democrático pretender cambiar la Constitución al antojo de las mayorías existentes. Alemania no tiene constitución, sino una Ley Fundamental, una pseudo-constitución, promulgada en 1949 tras la división efectiva de las zonas de ocupación occidentales y la zona soviética, por concesiín graciosa de las tres potencias vencedoras occidentales EE.UU., Gran Bretaña y Francia, que habían decidido dividir Alemania en virtud de los Acuerdos de Yalta y en desprecio de la soberanía del pueblo alemán que entonces y hasta 1990 prácticamente no existía, una Ley Fundamental que establecía que tras la reunificación se debía elegir una asamblea constituyente para que sea el pueblio alemán quien votara una nueva Constitución, precepto incumplido al igual que la trampa de la reunificación (parcial) con Alemania central (la antigua RDA comunista) mediante una adhesión a la República Federal de Alemania.

Lo que nos faltaba en estos momentos es una constitución moldeable a discreción de los diputados como es el caso en Alemania. Lo que no se dice es que muchos preceptos de la actual Constitución ni siquiera se han desarrollado por falta de voluntad política, pues no se entiende que tras 29 años aún existan competencias que no han sido transferidas, porque los gobiernos nacionales de turno querían mantener competencias centrales en lugar de desarrollar las previsiones constitucionales.

Realmente hay pocas cosas que precisan una reforma, pues las disposiciones constitucionales son lo suficientemente amplias como para poder desarrollarla en plenitud y sin necesidad de reforma, ya que muchos temas de relevancia son susceptibles de ser definidos por leyes orgánicas. Con la discusión se pretende, en realidad, provocar un cambio tan radical que haga necesario convocar una nueva asamblea constituyente, con lo que la izquierda quiere conseguir que se discuta incluso la forma del estado para acabar con la monarquía parlamentaria y eliminar esa institución de garantía democrática y control que es la Corona y acabar con esa odiada "indisolubilidad de la unidad de España" para satisfacer los anhelos irracionales de los separatistas catalanes, vascos y gallegos de hacer pedazos un país que disfruta de una unidad nacional desde hace más de 500 años.

Pero antes de reformar la Constitución, hay muchos otros problemas que resolver. Nuestros políticos harían mejor en no gastar sus energías en discusiones inútiles sobre reformas constitucionales y estatutarias o en hablar o no hablar con bandas terroristas sobre si se impone o no una independencia de una región que nunca ha sido un país independiente (discusiones que por otra parte son completamente contrarias a la Constitución que no permite la secesión territorial). Lo que desea el pueblo español es que pueda vivir en paz, en prosperidad y sin preocupaciones vitales como empleo, educación de calidad, estabilidad política y libertad en todos los ámbitos.

Por eso digo que ¡Viva la Constitución!, porque es una constitución bastante bien hecha que no necesita ser reformada sino sólo desarrollada en profundidad, una constitución que todos los diputados, al igual que S.M. el Rey, juraron cumplir y hacer cumplir, pero que muchos diputados de la izquierda incumplen y no respetan, empezando por el señor Zeta que ante todo parece desear acabar con ella y con todo el país. Muchas constituciones son mucho más antiguas que la española, como la del Gran Ducado de Luxemburgo, lo que demuestra que están pensadas para perdurar en el tiempo sin mayores reformas. Creo que en pocos países se discute tanto sobre la Constitución como en España, porque en pocos países se quiere acabar con la propia nación para sumirla en el caos. desearía que nuestros gobernantes lean la Constitución y que se atengan a ella, porque así lo quiso el pueblo español en 1978. Pocas veces en estos 29 años he visto tanto infantilismo político como actualmente. Ojalá los resultados de PISA no sean aplicables a nuestros políticos, pero parece que PISA es sintomático no sólo para la población escolar.

Para terminar adjunto el discurso de promulgación de Su Majestad el Rey. Las palbaras del Rey lo dicen todo.



Discurso de promulgación

Pronunciado por S. M. el Rey Don Juan Carlos I, ante las Cortes, el 27 de Diciembre de 1978

Señoras y señores Diputados,Señoras y señores Senadores:

Como expresión de los momentos históricos que estamos viviendo, y cuando acabo de sancionar, como Rey de España, la Constitución aprobada por las Cortes y ratificada por el pueblo español, quiero que mis palabras, breves y sencillas, sean ante todo de agradecimiento hacia los miembros y grupos de estas Cámaras que han elaborado la norma fundamental por la que ha de regirse nuestra convivencia democrática.

Y para proyectar hacia el futuro este sentimiento de gratitud por la labor realizada, formulo mi más sincero deseo de que todas las fuerzas políticas vean cumplidas cuantas esperanzas han depositado en el texto constitucional, a la vez que confío en su buena volutad para aceptar y ejercer la responsabilidad que en su aplicación les corresponde.

Mi saludo, también, al Gobierno de la Nación, a la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, a la Junta de Jefes de Estado Mayor, a las representaciones de los Altos Organismos e Instituciones del Estado, así como a las religiosas y del Cuerpo Diplomático que hoy se encuentran aquí.

En todos ellos quisiera significar el reconocimiento hacia las distintas Instituciones que, de una u otra forma, han contribuido a esta empresa colectiva que ahora culmina, y concretar el mensaje de paz y solidaridad de los españoles hacia las demás naciones de la Tierra.
Y gracias, por fin al pueblo español, verdadero artífice de la realidad patria, representado por las distintas fuerzas parlamentarias, y que ha manifestado en el referéndum su voluntad de apoyo a una Constitución que a todos debe regirnos y todos debemos acatar.

Con ella se recoge la aspiración de la Corona, de que la voluntad de nuestro pueblo quedara rotundamente expresada. Y, en consecuencia, al ser una Constitución de todos y para todos, es también la Constitución del Rey de todos los españoles.

Si ya en el mismo instante de ser proclamado como Rey señalé mi propósito de considerarme el primero de los españoles a la hora de lograr un futuro basado en una efectiva concordia nacional, hoy no puedo dejar de hacer patente mi satisfacción al comprobar como todos han sabido armonizar sus respectivos proyectos para que se hiciera posible el entendimiento básico entre los principales sectores políticos del país.

Pienso que este hecho constituye el mejor aval para que España inicie un nuevo período de grandeza.

Y hoy, como Rey de España y símbolo de la unidad y permanencia del Estado, al sancionar la Constitución y mandar a todos que la cumplan, expreso ante el pueblo español, titular de la soberanía nacional, mi decidida voluntad de acatarla y servirla.

Importante es el paso que acabamos de dar en la evolución política que entre todos estamos llevando a cabo. Importante es la aprobación de una Ley básica como la que hoy he sancionado y que constituye el marco jurídico de nuestra vida común; pero pensemos que la ruta que nos aguarda no será cómoda ni fácil, y que, al recoger el fruto de la etapa que se cierra, debemos abrigar también la ilusión de no desfallecer en nuestro empeño, el propósito de no ceder terreno al desánimo y la seguridad de mantener el pulso necesario para sortear escollos y dificultades.

Si hemos acertado en lo principal y lo decisivo, no debemos consentir que diferencias de matiz o inconvenientes momentáneos debiliten nuestra firme confianza en España y en la capacidad de los españoles de profundizar en los surcos de la libertad y recoger una abundante cosecha de justicia y de bienestar.

Porque si los españoles sin excepción sabemos sacrificar lo que sea preciso de nuestras opiniones para armonizarlas con las de otros; si acertamos a combinar el ejercicio de nuestros derechos con los derechos que a los demás corresponde ejercer; si postergamos nuestros egoísmos y personalismos a la consecución del bien común, conseguiremos desterrar para siempre las divergencias irreconciliables, el rencor, el odio y la violencia, y lograremos una España unida en sus deseos de paz y de armonía.

De acuerdo con estos propósitos, la Monarquía, que como Institución integradora debe estar por encima de discrepancias circunstanciales y de accesorias diferencias, procurará en todo momento evitarlas o conjugarlas para extraer el principio común y supremo que a todos debe impulsarnos: lograr el bien de España.

Los pueblos de España tienen planteadas grandes demandas en el orden del reconocimiento de sus propias peculiaridades, del trabajo, de la vida familiar, de la cultura y la igualdad efectiva de las oportunidades en el ejercicio cotidiano de la libertad.

A todo ello hemos de consagrar nuestros esfuerzos en el tiempo que se avecina.

Íntimamente identificados con el pueblo, siempre cerca de él, en contacto directo con sus preocupaciones y urgencias, podremos garantizar para el futuro el orden social justo a que todos aspiramos.

Al reiterar a todos mi agradecimiento y mi satisfacción, quiero terminar expresando el orgullo que siento por estar al frente de los españoles en estos tiempos decisivos en que nuestras miradas deben dirigirse al porvenir con fe, con optimismo, con decisión y valentía, con la más ilusionada de las esperanzas.

El día de mi proclamación tuve ocasión de decir que el "Rey es el primer español obligado a cumplir con su deber".

Por eso repito ahora que todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidas a este honroso deber que es el servicio de mi Patria.