jueves, 29 de diciembre de 2011

EN DIRECTO | Caso Urdangarín

La Asociación Monárquica Europea exculpa al Rey

El presidente de la Asociación Monárquica Europea, Pedro Schwenzer, exculpó hoy a la Casa Real de toda responsabilidad acerca de las actividades del duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y señaló que el Rey "no puede hacer más" de lo que ha hecho hasta que no se resuelva el juicio. 

Schwenzer aplaudió en declaraciones a Servimedia el discurso navideño del Rey y su defensa de que la ley es igual para todos, así como el que haya dejado claro que Urdangarin tendrá que defenderse solo. 

Aunque admitió que "es probable" que don Juan Carlos conociera hace años los negocios de su yerno y que debiera haber tomado medidas, considera que la Casa Real "no se ve salpicada por este asunto", que no se puede hacer al Rey responsable de los negocios privados del duque, y que la infanta sólo lo sería a título "formal".



Urdangarin. La Asociación Monárquica Europea cree que el Rey no puede hacer más de lo que ha hecho

- Estima "correcto" el sueldo que percibe

MADRID, 29-12-2011 (SERVIMEDIA)

El presidente de la Asociación Monárquica Europea, Pedro Schwenzer, exculpó hoy a la Casa Real de toda responsabilidad acerca de las actividades del duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y señaló que el Rey "no puede hacer más" de lo que ha hecho hasta que no se resuelva el juicio.

Schwenzer aplaudió en declaraciones a Servimedia el discurso navideño del Rey y su defensa de que la ley es igual para todos, así como el que haya dejado claro que Urdangarin tendrá que defenderse solo.

Aunque admitió que "es probable" que don Juan Carlos conociera hace años los negocios de su yerno y que debiera haber tomado medidas, considera que la Casa Real "no se ve salpicada por este asunto", que no se puede hacer al Rey responsable de los negocios privados del duque, y que la infanta sólo lo sería a título "formal".

El presidente de la Asociación Monárquica Europea estima que el soberano hizo bien al denunciar en su mensaje navideño la falta de ejemplaridad sin mencionar expresamente a Urdangarin y cree que ahora ya sólo puede esperar a lo que salga del juicio. Según destacó, ya ha apartado a las infantas de los actos oficiales y "no puede repudiar a sus hijas y a su yerno".

En esta línea, Schwenzer desautorizó la reclamación del senador del PNV Iñaki Anasagasti de que se impute también a la infanta Cristina junto a su marido, según trasladó a Servimedia. "A Anasagasti se le conoce por sus comentarios estrambóticos", le replicó. "Tiene un odio personal a la monarquía y aprovecha cualquier cosa para arremeter contra la Familia Real".

El presidente de la Asociación Monárquica Europea dijo, además, que le parece "muy bien" que los diputados y senadores tributaran una ovación "casi unánime" al Rey en la inauguración de la legislatura; señal, a su juicio, de que don Juan Carlos "ha hecho una buena labor en todo su reinado" y también de que los políticos "tienen miedo" a que la institución se desestabilice.

Por último, defendió que el sueldo de 140.000 euros del monarca, que acaba de ser difundido, es "correcto" y "aceptable", y se homologa a lo que perciben otros reyes europeos y sus hijos. Sólo lamentó "el fallo" de no haberlo publicado antes e independientemente del caso Urdangarin. 

Publicado en:
Diario Siglo XXI
*Nota de la AME: Según lo publicado, el sueldo de S.M. el Rey es de 292.000 EUR brutos anuales.

España lo merece y lo necesita

26 DIC 2011 | Editorial La Gaceta


  • Don Juan Carlos recordó que nadie puede estar por encima de la Ley. EFE Precisamente con estas palabras, que aludían a la unidad en lo esencial, terminaba el Rey su discurso navideño de 2011, una intervención muy esperada y que no ha defraudado, porque el Rey ha afrontado, una tras otra, las grandes preocupaciones de los españoles, sin olvidar las que más directamente han afectado a su propia Casa. Es muy significativo que esas palabras, mérito y necesidad, puedan aplicarse también al Rey y a la Monarquía, una Institución que merece nuestro respeto, precisamente porque la necesitamos como símbolo de la unidad de todos, por encima de diferencias legítimas y ocasionales. El Rey comenzó reconociendo el orgullo que le merecen España y los españoles para afirmar que en ese sentimiento encontraremos los resortes necesarios para superar los graves problemas que nos aquejan, y para dar curso a la esperanza cierta de superarlos.

    El Rey no es un español más, está por encima de nuestras diferencias y de nuestras querellas, precisamente para representar y garantizar la unidad indisoluble de la Nación en que se funda la Constitución. Don Juan Carlos, que, de modo llamativo, y muy sorprendente, apareció junto a un retrato en el que se le ve flanqueado por Rajoy y Zapatero, ha querido subrayar que, independientemente de lo que se pueda pensar de las distintas opciones políticas, él es el Rey de todos, y debe respetar a cualquiera de las formaciones que los españoles escojan para gobernar, tengan o no tengan acierto en su gestión porque representan la voluntad ciudadana en que se funda nuestra democracia. Su papel no consiste en decidir las fórmulas concretas para gobernar, sino en tratar de sumar voluntades, en acercar posiciones, y en animar a todos a trabajar, a dialogar, a actuar con altura de miras, rigor, patriotismo y entusiasmo.

    El Rey es muy consciente de que hemos perdido la prosperidad que habíamos alcanzado decenios atrás, pero confía en nuestra capacidad colectiva para recuperar la ilusión y el bienestar. Para ello hay que reconocer cuáles son los comportamientos en los que hayamos podido equivocarnos.

    Destacó claramente Don Juan Carlos que la crisis es internacional, pero también tiene unos perfiles nacionales muy específicos y graves, empezando por el paro que representa una situación con la que no podemos conformarnos. Don Juan Carlos recuerda que necesitamos reforzar nuestro aprecio a los valores que permitirán superar esta honda crisis, mejorando nuestra educación, esforzándonos más, dando curso a nuevas iniciativas y aceptando el compromiso de la solidaridad.

    En este punto, el Rey se refirió a la necesidad de poner coto a la desconfianza que se extiende respecto a algunas de nuestras instituciones, y cómo ese problema sólo se resuelve intensificando la ejemplaridad, que es una exigencia pública de primer orden. A este propósito fue bastante transparente su alusión al caso que más directamente ha afectado a la buena imagen de la Monarquía desde su acceso al Trono, y lo hizo reconociendo la lógica del escándalo y el descontento de la sociedad y recordando que nadie puede estar por encima de la Ley.

    El Rey recordó expresivamente a las víctimas del terrorismo y la necesidad de que se acabe definitivamente con la amenaza del terror, sin trampas ni concesiones. Un discurso muy medido, muy firme, que culminó recordando la ejemplaridad y dedicación del Príncipe Felipe al servicio de España y de los españoles.


    Fuente: La Gaceta




  • miércoles, 28 de diciembre de 2011

    Escándalos regios

    por Amadeo-Martín Rey y Cabieses 


    Los beneficios y servicios del soberano a la nación superan los problemas que le pueda causar.


    Desde que se empezó a hablar del caso Urdangarín, se ha especulado mucho acerca de qué situación tiene ahora el controvertido yerno de Su Majestad en la Familia Real. Es fácil: es el marido de su hija la Infanta Cristina y como tal, según el Real Decreto sobre Registro Civil de la Familia Real 2917/1981, de 27 de noviembre, promulgado en tiempos en que era ministro de Justicia Pío Cabanillas, forma parte de dicha familia. En su art. 1º se establece que en el Registro Civil de la Familia Real, estudiado con brillantez por el académico Antonio Pau, se inscriban “los nacimientos, matrimonios y defunciones, así como cualquier otro hecho o acto inscribible con arreglo a la legislación sobre Registro Civil, que afecten al Rey de España, su augusta consorte, sus ascendentes de primer grado, sus descendientes y al Príncipe heredero de la Corona”. Y por supuesto en ese registro, celosamente custodiado, está inscrito el matrimonio de Doña Cristina con Don Iñaki, y los nacimientos de sus hijos. Otra de las normas que regulan aspectos relativos a estos temas es el Real Decreto de 6 de noviembre de 1987 sobre el Régimen de Títulos, Tratamientos y Honores de la Familia Real y de los Regentes.

    La Europa coronada se ha visto salpicada con escándalos de diversa naturaleza –con manifiesta falta de la tan necesaria ejemplaridad– cuyas consecuencias para sus protagonistas han sido diferentes según el país, aunque en ningún caso han supuesto lo que algunos pretenderían, es decir, la defenestración del monarca, generalmente porque los pueblos entienden que los beneficios y servicios del soberano a la nación superan con mucho los problemas que le pueda causar.
    Refiriéndonos sólo a las dinastías reinantes en los siglos XX y XXI, y dejando para mejor ocasión los líos de faldas y casos como los del rey Leka de los albaneses, expulsado de España en 1979 por tenencia ilícita de armas, o del príncipe Víctor Manuel de Saboya y sus acusaciones de homicidio en 1978, tenencia ilícita de armas en 1987, corrupción, tráfico ilegal de divisas, falsedad de documento público y favorecimiento de la prostitución en 2006, que aún están sub iúdice, podemos referirnos a varios episodios luctuosos de miembros de la realeza.

    Quizá el más conocido sea el que en 1976 protagonizó el príncipe Bernardo de los Países Bajos, padre de la actual reina holandesa, que tuvo la peregrina idea de aceptar 1.100.000 dólares de la compañía aeronáutica Lockheed a cambio de facilitar la compra de aviones F-104. No se le juzgó porque la reina Juliana amenazó con abdicar y el Parlamento votó en contra de su procesamiento, pero donó el dinero así recaudado a la World Wild Foundation, cuya presidencia dejó, abandonó su cargo de inspector general de las Fuerzas Armadas, y sólo volvió a usar su uniforme en el funeral de lord Mountbatten y en su propia mortaja. Reconoció sus aventuras extramatrimoniales, de las que nacieron dos hijas ilegítimas, y donó en 1988 dos cuadros para dar 700.000 libras a la WWF, cuyo director le devolvió 500.000 para un “proyecto privado”.

    Recordemos, por ejemplo, que la condesa de Wessex dimitió como presidenta de su agencia de relaciones públicas tras ser cazada en 2001 criticando a su familia política, o que Sarah Ferguson aceptó en 2010 recibir 500.000 euros por facilitar a un multimillonario el acceso al príncipe Andrés. El príncipe Laurent de Bélgica, hijo de Alberto II, fue acusado en 2006 –aunque nunca se probó– de desviar fondos de la Marina para pagar electrodomésticos y la decoración de su casa, además de conducir violando el límite de velocidad, apalabrar la venta de fotos de sus hijos, colarse en la clase business de un avión sin pagar o desplegar controvertidas tácticas diplomáticas. A la princesa Marta Luisa de Noruega se le echó en cara en 2002 usar su título para promocionar sus giras con el Coro de Gospel de Oslo y se le afeó el hecho de que ganara dinero leyendo cuentos para niños en televisión.

    Se dice que –ya antes del estallido del escándalo– estaba previsto que la Infanta Doña Elena y su hermana participasen menos en actividades públicas o de representación, pero desde luego el que un miembro de la Familia Real disminuya, o aún suprima, dichas actividades no afecta a su pertenencia a ese reducido círculo. Los miembros de la Familia Real –a diferencia de la Familia del Rey, demás parientes del monarca, de los que trata la disposición transitoria tercera del R. D. de 1987– tienen opción a suceder en el trono –directa o indirectamente-, pueden representar al Rey, dentro y fuera de España, y son personajes públicos. Pero para que dejen de pertenecer a la Familia Real no basta una decisión del Rey o de su Casa, sino que se debe efectuar un acto positivo y legal de apartamiento que no se ha producido. Así, mientras no exista una resolución judicial en su contra o no se modifique la Ley, Iñaki Urdangarín seguirá perteneciendo a la Familia Real, lo que no habría impedido que el llamado Duque de Palma de Mallorca hiciera motu proprio una renuncia a aparecer en actos públicos hasta que no se declarase su inocencia. Ese apartamiento lo ha hecho el propio Monarca. Y la Casa del Rey ha prometido transparencia en sus cuentas. Dos sabias decisiones que confiemos sean eficaces en el fortalecimiento de la monarquía.

    *Amadeo-Martín Rey y Cabieses es doctor en Historia y profesor de Dinastías Reales.

    Publicado en La Gaceta


    S.A.R. el Príncipe Don Felipe como ejemplo

    por C. Sánchez-Vicente 


    La inmensa mayoría de los servidores públicos 
    no va a forrarse, sino a servir.

    Tras una ovación, posiblemente la más larga y cerrada que ha recibido en el Congreso desde el 23-F, el Rey se dejó ver y querer ayer en los corrillos junto con el Príncipe de Asturias, citado por Don Juan Carlos como ejemplo de lo que sí debe ser y parecer cualquiera que vista un cargo institucional en los discursos de las dos grandes solemnidades que han coincidido en estas fechas, Nochebuena y la Apertura de la Legislatura. Su llamamiento a no generalizar a todos los servidores públicos, la escasa ejemplaridad de los saqueadores o de los aprovechateguis fue más que oportuno. Sonó, o así me lo pareció a mí, a venda preventiva de la herida del caso Urdangarín; pero tiene razón.

    En los casi 30 años que llevo haciendo información política he tenido ocasión de comprobar que la inmensa mayoría de los servidores públicos de nuestro país no va a forrarse ni a servirse, sino a servir, vaya esto por delante. La inmensísima mayoría. El reproche que, en mi opinión, cabe hacerle a Don Juan Carlos, en este caso, es que ha tardado más de lo deseable en defenestrar familiarmente a su yerno y dejarle al pairo de lo que decidan los Tribunales; dos cosas que debía hacer y que en Nochebuena y ayer ha hecho, poniendo como ejemplo a seguir el que tiene en su casa: la honradez y la actitud del Príncipe Felipe.

    En el cesto de la cosa pública hay, sin duda, más manzanas podridas de las deseables; el corporativismo es lo que retrasa habitualmente el momento de tirarlas al cubo de la basura.
    Urdangarín, el Duque consorte de Doña Cristina, todavía no sabemos si reúne méritos para figurar en la casilla de los saqueadores: los jueces dirán, y, hasta entonces, que le ampare, como a cualquier otro ciudadano, la presunción de inocencia. En la de los aprovechateguis, sin embargo, figura, me temo, desde hace años, más de los que debiera, y por derecho.

    Fuente: La Gaceta



    La Corona y la Nación


    Con el discurso de apertura de la X Legislatura, Su Majestad el Rey dio continuidad a su mensaje de Navidad y reiteró el compromiso de la Corona con la unidad nacional, las víctimas del terrorismo y los esfuerzos por salir de la crisis económica. El contenido de los discursos de Don Juan Carlos esta semana no ha sido protocolario ni testimonial. Se ha basado en ideas muy concretas sobre la actitud de la Corona hacia los graves momentos que atraviesa la sociedad española, con claras apelaciones a la honradez de los cargos públicos y el respeto que deben merecer las instituciones, aun a pesar de comportamientos individuales concretos que constituyen delitos de corrupción o, sin ser delictivos, no se corresponden con la ética esencial que cabría esperar de sus autores. Su Majestad ha sido muy consciente del alcance de sus palabras en la polémica provocada por las actividades profesionales de su yerno, Iñaki Urdangarín, que se hallan bajo investigación judicial.

    Los nuevos parlamentarios inician su actividad en este mandato con una apología de Don Juan Carlos a la Constitución de 1812, ante su inminente segundo centenario. Aquella Constitución de Cádiz dio carta de naturaleza a la Nación española, como titular de la soberanía, y convirtió a los españoles en ciudadanos, para dejar de ser vasallos. No es vano este recuerdo de «La Pepa» precisamente ahora, cuando más se necesita la unidad de los españoles para superar la crisis y más esencial es la puesta en marcha de proyectos de cohesión nacional, frente a los particularismos locales que van contra los tiempos de globalidad y convergencia entre Estados. La recuperación del sentido nacional de la política es uno de los grandes desafíos de Mariano Rajoy, y no le faltarán ocasiones para comprobarlo. Ayer mismo, el Gobierno de la Generalitat catalana, empeñado en arrancar del Ejecutivo de Madrid el pacto fiscal, aprobó una reforma legal para convocar consultas populares sin la previa autorización del Estado central. Es un episodio más del pulso permanente de los nacionalismos —el vasco ya ha anunciado el suyo soberanista para 2015— frente al que se hace indispensable iniciar un proceso de reforzamiento del Estado, tanto en sus instituciones centrales como en la legislación necesaria para asegurar los principios de igualdad y solidaridad. La Corona, nuevamente, representa la continuidad y unidad del Estado y la Nación, por encima de alternancias de gobierno y de contiendas partidistas, todas ellas legítimas, pero sobre las que debe existir una institución unificadora, como la que encarna Don Juan Carlos.

    Fuente: ABC


    Desglose presupuestario de la Casa de S.M. el Rey

    Palacio de La Zarzuela. Madrid, 28 de diciembre de 2011

    La Casa de Su Majestad el Rey hace público, por primera vez, desde 1979 el desglose de su presupuesto de Gastos. En el 2011 la cantidad fijada en los Presupuestos Generales del Estado asciende a 8.434.280 euros.

    Su Majestad el Rey percibe del presupuesto global de la Casa 292.752 euros anuales, en concepto de dotación y gastos de representación.

    Su Alteza Real el príncipe de Asturias percibe la mitad de dicha cantidad (146.375,50 euros).

    Su Majestad la Reina, Su Alteza Real la Princesa de Asturias, y las Infantas Doña Elena y Doña Cristina no tienen asignación fija. Únicamente se les asignan gastos de representación en proporción y cuantía variable cada año. El conjunto de esta partida, en el 2011, no podrá superar los 375.000 euros.

    Todos los miembros de la Familia Real están sujetos al pago de todos los impuestos y se les practican las correspondientes retenciones.

    • El conjunto de la dotación y gastos de la Familia Real supone el 9,65% del total del Presupuesto de la Casa

    • El capítulo mayor del gasto corresponde a PERSONAL, 47,89% del total

    • La partida de GASTOS CORRIENTES en bienes y servicios asciende al 38,83%

    La Casa de Su Majestad el Rey elabora sus cuentas bajo criterios de austeridad, eficacia y complementariedad con los servicios prestados por otros departamentos de la Administración.

    La Casa de S.M. el Rey aplica al personal directivo un criterio equivalente al resto de la Administración. 

    Aplicando incrementos, reducciones o congelación salarial que en cada momento se determinen, con carácter general.

    Según establece la Constitución –al igual que otras Instituciones como Congreso y Senado- y como también ocurre en otros países de la Unión Europea, la asignación destinada a la Jefatura del Estado no está sometida al Tribunal de Cuentas.

    En todo caso, la voluntad de rigor y transparencia implantada por S.M. el Rey en el funcionamiento de la Casa inspiró la creación del cargo de Interventor de Hacienda en la Casa, que controla y contabiliza de acuerdo a criterios y técnica presupuestaria de la Administración del Estado.

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