¡Viva S.M. el Rey Don Felipe VI!
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jueves, 5 de junio de 2014
martes, 3 de junio de 2014
Comunicado de la Asociación Monárquica Europea sobre la Abdicación de S.M. el Rey
Abdica Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I
El Príncipe de Asturias es garantía de estabilidad
para España y símbolo de los nuevos tiempos donde hay que dar a las nuevas
generaciones un papel protagonista
Madrid, 2 de junio de 2014. El paso a una nueva generación que “reclama con justa causa el papel
protagonista”, es el motivo por el que Juan Carlos I cede la Corona a Don
Felipe que “encarna la estabilidad para España y tiene la madurez y la
preparación necesarias"
En el mensaje dirigido está mañana a todos lo españoles, el Rey también
ha subrayado que está decisión se basa en su profundo amor a España y en haber
querido siempre lo mejor para España y haber querido ser siempre “Rey de todos
los españoles”.
En su intervención, Su Majestad también ha recordado que son precisos
cambios para hacer frente a los retos de futuro. Retos que para los analistas,
pasan por el secesionismo de algunas regiones españolas y donde la Monarquía es
el elemento indispensable para la unidad nacional.
El Soberano ha querido reconocer la preparación y dedicación del Heredo
al Trono, de su esposa la Princesa Doña Letizia y ha agradecido emocionado, la
labor y el apoyo de Su Majestad la Reina Doña Sofía a lo largo de los últimos
40 años.
De acuerdo a las previsiones constitucionales, es casi seguro que la
ceremonia de ascensión al Trono de Don Felipe será a lo largo del recién
iniciado mes de junio.
La Asociación Monárquica Europea confía en la celeridad del Gobierno del Reino para que la abdicación formal y la proclamación del nuevo Rey se puedan producir en un plazo lo más breve posible.
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sábado, 11 de enero de 2014
La Infanta imputada o La confusión intencionada del significado de la Monarquía
Abundan estos días los artículos sobre y, ante todo, contra la Infanta Doña Cristina y contra la Monarquía en España.
Desde que apareció el caso Noós como asunto colateral del asunto Palma Arena, un caso de corrupción política de mucha más envergadura que la empresa del consorte plebeyo de la Infanta, no han parado las filtraciones -sin duda intencionadas- para perjudicar la imagen de la institución monárquica española. Y resulta bastante lamentable la falta de seriedad de muchos periodistas en el asunto de la Infanta Doña Cristina. Sobre todo el debate nada objetivo sobre si se debe o no imputar a la Infanta en relación con las operaciones comerciales de su cónyuge parece haberse convertido en fuente inagotable para los sectores antimonárquicos -bastante minoritarios, pero con mucha capacidad de hacerse oír- para arremeter contra la institución monárquica que nada tiene que ver con los negocios de un particular y mero miembro político de la Familia Real.
En todo este debate se mezclan muchos conceptos. La Infanta Doña Cristina no es la Monarquía, sólo es una hija del Rey. En la Monarquía sólo existe un titular de la Corona: el Rey, mientras que al Príncipe Heredero corresponde un lugar destacado y relevante, porque va a suceder al Rey cuando llegue el momento. En cambio, las hijas del Rey forman simplemente parte de la Familia Real, sin funciones constitucionales. La Monarquía es la forma de estado, y la Corona representa al estado. Las Infantas son personas privadas, y sólo actúan en nombre del Rey en representación de éste en actos de menor importancia, lo que es la única circunstancia cuando adquieren relevancia pública.
Por su parte, el Rey siempre ha cumplido con sus obligaciones constitucionales.
Lo triste del asunto Urdangarín es el interés político que algunos
funcionarios de Justicia parecen tener cuando no hacen más que querer implicar a toda la
Casa Real en un caso en el que se trata de negocios del consorte de la
Infanta Doña Cristina que éste hizo aprovechándose de su posición
privilegiada, incluso después de haber sido advertido por la Casa Real de no hacerlo. El
error del Rey fue no haber parado en seco las operaciones comerciales de su yerno con algunos estamentos políticos, desarrollando un comportamiento nada ejemplar.
Pero no olvidemos que Noós es un asunto colateral de Palma Arena y que
las responsabilidades son de los políticos que adjudicaron contratos a
Urdangarín sin respetar los procedimientos habituales. Al menos, este parece ser el caso, pero todo siguen siendo especulaciones mientras no se haya celebrado el juicio correspondiente y se haya dictado sentencia firme. Los medios de comunicación y algunas partes de la ciudadanía, sin embargo, ya parecen haber sentenciado no sólo al consorte de la Infanta, sino a la misma Infanta, al Rey y a la Monarquía sin diferenciar en absoluto entre estado, Corona y los diferentes asuntos judiciales.
Ahora que el juez ha decidido imputar a la Infanta Doña Cristina, nuestra valoración lógicamente es de respeto a la decisión judicial, si bien no podemos compartirla, pues estamos de acuerdo con la fiscalía, Hacienda, la Abogacía del Estado y las defensas de las partes de que no se puede imputar a nadie sólo con meros indicios y sin pruebas, y como dijo el fiscal, no se puede imputar a nadie por lo que es, sino por lo que ha hecho. El juez Castro dice que sólo quiere oír a la Infanta, pues si eso fuera verdad, la habría llamado en calidad de testigo y no como imputada.
Se ha dicho por activa y por pasiva
que la ley es igual para
todos. Nosotros como Asociación Monárquica Europea nos preguntamos: ¿Se habría investigado con tanto celo una situación similar
si en lugar de tratarse de la Infanta Doña Cristina hubiera sido una ciudadana cualquiera? La ley en este caso parece más igual para unos que para otros.
Si se demuestra con pruebas que la Infanta ha cometido algún delito, la Ley
debe caer sobre ella con todo su peso, pero con pruebas irrefutables. De todos
modos, tanto ella como su marido ya están condenados social y mediáticamente
aunque salgan absueltos.
La Infanta en todo caso puede declarar como testigo, no como imputada, ya que las empresas fueron gestionadas por su marido y el socio de éste. Todo esto no tiene que ver ni con la Monarquía ni con el Rey, sino con los intereses de unos políticos corruptos que presumiblemente esperaron obtener prebendas muy particulares de estos negocios - o tal vez sólo querían decorarse con cierto glamour monárquico, quién sabe.
Aún más lamentable son filtraciones en toda la fase
de instrucción y que la instrucción lleve ya casi 3 años sin que se
haya llegado a celebrar ningún juicio. Como dijo muy acertadamente el Jefe de la Casa Real, esta prolongación inusitada de la fase de instrucción sin celebrar juicio es un martirio - y lo es no sólo para la Casa Real, sino para toda la sociedad. El juez parece prolongar aposta
un procedimiento que debería ser bastante más corto. Pero la Justicia en España nunca se ha caracterizado por su rapidez y eficacia, mientras contrasta mucho con los sistemas judiciales de otros países donde no es normal que algunos jueces se hagan célebres por sus actos, caracterizados en algunos casos por unas tendencias políticas concretas. No es normal, desde nuestro punto de vista, cómo se ha desarrollado la
instrucción, con continuas
filtraciones, curiosamente siempre al mismo periódico. Filtraciones que
casualmente tampoco se han investigado; ha habido reuniones del juez con la abogada de la
acusación particular, grabadas y publicadas por un medio de comunicación que
cuestionan seriamente la imparcialidad de la instrucción; publicación de
correos electrónicos impresos en papel que nada aportaban al núcleo duro de las
investigaciones, pero que servían para destruir la imagen de la Infanta y su
entorno familiar y que el juez dio por buenos sin molestarse en investigar el
soporte informático de los mismos, etc., etc.
En este tema, muchos periodistas,
políticos, autodenominados expertos y ciudadanos en general, dan por sentado
que hay presiones para que la Infanta salga indemne, pero todos dan también por
sentado que no hay esas mismas presiones en sentido contrario y dan por buena
esa “curiosa” instrucción del caso. Aceptan y aplauden
entusiasmados al juez, que parece tener tan claro el papel de la Infanta, que
necesita más de 200 folios para intentar justificar su postura, aplauden que la
imputación solo esté sustentada por la opinión subjetiva del juez, el sindicato
ultraderechista Manos Limpias, cuyas caras visibles son Miguel Bernard, ex líder
del desaparecido Frente Nacional e imputado por coacción y estafa como recoge hoy ABC; la
abogada del mismo sindicato, Virginia López, que fue pillada de copas con el juez
Castro, y el mismo medio de comunicación beneficiado con las filtraciones y
cuyos titulares de prensa sobre el caso están más cerca del sensacionalismo que
de la información.
En cambio, se critica muy duramente,
se ven tejemanejes y presiones tras la decisión del fiscal del caso, de la
Fiscalía General del Estado, de la Abogacía del Estado y de Hacienda al rechazar la imputación. Se da más credibilidad a un juez que hasta ahora sólo
se ha movido entre indicios y suposiciones, a un ultraderechista imputado por
estafa y a su abogada y a un medio supuestamente independiente que a organismos
e instituciones como los mencionados.
Lo más llamativo es la falta de criterio al tratar los diferentes asuntos y el aparente desconocimiento del funcionamiento y la composición de muchas instituciones. Monarquía
significa "gobierno de uno", lo que aplicado a los tiempos presentes se podría traducir con "reinado
de uno". Es decir, la Monarquía no la representa una multitud (toda una
Familia Real), sino el Rey y nadie más que el Rey.
La ventaja de la
Monarquía es que la familia del Rey puede asumir la representación de
éste si así lo decide, pero eso no cambia nada respecto de la
titularidad de la Corona, que corresponde a UNO, no a todos. La Reina y las hijas
del Rey forman parte de la cara visible de la Monarquía, pero ellas no son
la Monarquía. Los consortes de las infantas ni siquiera son
representantes auténticos de la Familia Real, son anexos irrelevantes de
la Familia Real sin llegar a ser realeza.
Vimos muy bien cuál es el
diferente trato que recibe el Rey como titular de la Corona y jefe de
estado y cuál es el trato que recibe el Príncipe Heredero. Cuando el Rey
no pudo asistir a la Cumbre Iberoamericana se dijo claramente que el
Príncipe no podía sustituir al Rey como jefe de estado. Entre otras
razones el problema reside en que no hay Ley Orgánica que regula el
funcionamiento de la institución monárquica, y al ser el Rey el único
representante legítimo de la Monarquía Española (= del estado), sus
funciones no pasan automáticamente a otros miembros de la Familia Real,
ni siquiera al Príncipe Heredero. De hecho, vimos que Don Felipe
representó al Rey en la Cumbre Iberoamricana, pero sólo en algunos
actos, no como jefe de estado, mientras tuvo que complementar su viaje
con otros actos representativos de tipo cultural o económico. Por lo
tanto, si ni siquiera el Príncipe puede asumir las funciones del Rey,
menos aún lo pueden hacer las Infantas, por mucho que estén en la línea
de sucesión (lo que de por sí no significa más que un más hipotético
que efectivo derecho a suceder al Rey si faltasen todos los sucesores
intermedios. Consecuentemente, no se puede confundir la Monarquía con la
Infanta Doña Cristina. La Monarquía es el estado y al estado lo
representa el Rey como jefe del estado.
Por consiguiente, los negocios
del consorte de la Infanta los hizo un particular que hizo mal uso de su
posición privilegiada y de los contactos que esta posición le permitía
establecer gracias a su matrimonio con una hija del Rey. Los negocios no
los hizo el Rey (la Corona) ni la Monarquía (el estado).
Y sin venir a cuento, se especula constantemente sobre una eventual abdicación del Rey, que evidentemente se quiere poner en relación con el asunto Urdangarín, como si se estuviera deseando desestabilizar a la Monarquía para echarle toda la culpa de todos los males que sufre España, cuando estos males son responsabilidad única y exclusiva de la clase política gobernante y que en nada cambiarían si se acabase con la Monarquía, que es la única garantía de mantener la unidad nacional, la estabilidad política y el prestigio internacional que la clase política ha ido arruinando legislatura tras legislatura.
Por más que
algún político y periodista se emocione o se frote las manos pensando en la
abdicación del Rey o la caída de la Monarquía, ésta seguirá, porque la opción
republicana tiene una historia muy negra por más que ahora esté de moda manipular
aquel período histórico para pintarlo de rosa, pero que en realidad tuvo mucho
de terrorífico y poco de democrático y que nos llevó a una guerra civil y a una
dictadura. Si el Rey aguantó en la Transición entre la extrema derecha, la
extrema izquierda y la crisis económica, hoy hará lo mismo y mejor, porque
cuenta con el Príncipe, un hombre muy preparado, mientras nuestra clase
política oscila entre la mediocridad, la falta de sentido de Estado y la
estulticia.
En este tema, muchos periodistas, políticos, autodenominados expertos y ciudadanos en general, dan por sentado que hay presiones para que la Infanta salga indemne, pero todos dan también por sentado que no hay esas mismas presiones en sentido contrario y dan por buena esa “curiosa” instrucción del caso. Aceptan y aplauden entusiasmados al juez, que parece tener tan claro el papel de la Infanta, que necesita más de 200 folios para intentar justificar su postura, aplauden que la imputación solo esté sustentada por la opinión subjetiva del juez, el sindicato ultraderechista Manos Limpias, cuyas caras visibles son Miguel Bernard, ex líder del desaparecido Frente Nacional e imputado por coacción y estafa como recoge hoy ABC; la abogada del mismo sindicato, Virginia López, que fue pillada de copas con el juez Castro, y el mismo medio de comunicación beneficiado con las filtraciones y cuyos titulares de prensa sobre el caso están más cerca del sensacionalismo que de la información.
En cambio, se critica muy duramente, se ven tejemanejes y presiones tras la decisión del fiscal del caso, de la Fiscalía General del Estado, de la Abogacía del Estado y de Hacienda al rechazar la imputación. Se da más credibilidad a un juez que hasta ahora sólo se ha movido entre indicios y suposiciones, a un ultraderechista imputado por estafa y a su abogada y a un medio supuestamente independiente que a organismos e instituciones como los mencionados.
Lo más llamativo es la falta de criterio al tratar los diferentes asuntos y el aparente desconocimiento del funcionamiento y la composición de muchas instituciones. Monarquía significa "gobierno de uno", lo que aplicado a los tiempos presentes se podría traducir con "reinado de uno". Es decir, la Monarquía no la representa una multitud (toda una Familia Real), sino el Rey y nadie más que el Rey.
La ventaja de la Monarquía es que la familia del Rey puede asumir la representación de éste si así lo decide, pero eso no cambia nada respecto de la titularidad de la Corona, que corresponde a UNO, no a todos. La Reina y las hijas del Rey forman parte de la cara visible de la Monarquía, pero ellas no son la Monarquía. Los consortes de las infantas ni siquiera son representantes auténticos de la Familia Real, son anexos irrelevantes de la Familia Real sin llegar a ser realeza.
Vimos muy bien cuál es el diferente trato que recibe el Rey como titular de la Corona y jefe de estado y cuál es el trato que recibe el Príncipe Heredero. Cuando el Rey no pudo asistir a la Cumbre Iberoamericana se dijo claramente que el Príncipe no podía sustituir al Rey como jefe de estado. Entre otras razones el problema reside en que no hay Ley Orgánica que regula el funcionamiento de la institución monárquica, y al ser el Rey el único representante legítimo de la Monarquía Española (= del estado), sus funciones no pasan automáticamente a otros miembros de la Familia Real, ni siquiera al Príncipe Heredero. De hecho, vimos que Don Felipe representó al Rey en la Cumbre Iberoamricana, pero sólo en algunos actos, no como jefe de estado, mientras tuvo que complementar su viaje con otros actos representativos de tipo cultural o económico. Por lo tanto, si ni siquiera el Príncipe puede asumir las funciones del Rey, menos aún lo pueden hacer las Infantas, por mucho que estén en la línea de sucesión (lo que de por sí no significa más que un más hipotético que efectivo derecho a suceder al Rey si faltasen todos los sucesores intermedios. Consecuentemente, no se puede confundir la Monarquía con la Infanta Doña Cristina. La Monarquía es el estado y al estado lo representa el Rey como jefe del estado.
Por consiguiente, los negocios del consorte de la Infanta los hizo un particular que hizo mal uso de su posición privilegiada y de los contactos que esta posición le permitía establecer gracias a su matrimonio con una hija del Rey. Los negocios no los hizo el Rey (la Corona) ni la Monarquía (el estado).
Y sin venir a cuento, se especula constantemente sobre una eventual abdicación del Rey, que evidentemente se quiere poner en relación con el asunto Urdangarín, como si se estuviera deseando desestabilizar a la Monarquía para echarle toda la culpa de todos los males que sufre España, cuando estos males son responsabilidad única y exclusiva de la clase política gobernante y que en nada cambiarían si se acabase con la Monarquía, que es la única garantía de mantener la unidad nacional, la estabilidad política y el prestigio internacional que la clase política ha ido arruinando legislatura tras legislatura.
Por más que algún político y periodista se emocione o se frote las manos pensando en la abdicación del Rey o la caída de la Monarquía, ésta seguirá, porque la opción republicana tiene una historia muy negra por más que ahora esté de moda manipular aquel período histórico para pintarlo de rosa, pero que en realidad tuvo mucho de terrorífico y poco de democrático y que nos llevó a una guerra civil y a una dictadura. Si el Rey aguantó en la Transición entre la extrema derecha, la extrema izquierda y la crisis económica, hoy hará lo mismo y mejor, porque cuenta con el Príncipe, un hombre muy preparado, mientras nuestra clase política oscila entre la mediocridad, la falta de sentido de Estado y la estulticia.
¡Larga vida al Rey!
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domingo, 7 de abril de 2013
Perspectiva histórica
por Amadeo-Martín Rey y Cabieses
No hay duda de que no estamos acostumbrados a que los príncipes de las Casas Reales que reinan en Europa, y mucho menos en otras regiones del globo menos aficionadas a la luz y taquígrafos, sean imputados en procesos judiciales. El que eso haya sucedido a S.A.R. la Infanta Doña Cristina, Duquesa de Palma de Mallorca –a quien el Magistrado-Juez Castro llama en el auto de imputación "Doña Cristina Federica de Borbón y Grecia" - nos atañe de un modo singular, como españoles y –en mi caso, al menos- como monárquicos. Las opiniones acerca de las consecuencias de este hecho difieren desde quien cree que supone la "débacle" para la Monarquía española –y en tal caso unos la llorarían y otros lo celebrarían- hasta quien considera que no hay mal que por bien no venga y que esa imputación –que es recurrible ante el juez y ante la Audiencia Provincial de Palma- pone de manifiesto la igualdad de todos los españoles ante la ley, proclamada por la Constitución y recordada por S.M. el Rey en su último mensaje navideño. Ahora bien, lo excepcional del acontecimiento no nos debe hacer olvidar que Doña Cristina no es, ni seguramente será en el futuro, el único miembro de una Casa Real que es judicialmente imputado. Entre las casas reinantes, el Príncipe Bernardo de los Países Bajos, esposo de la Reina Juliana, fue procesado en 1976 por el cobro de comisiones de una fábrica de aviones, la Lockheed. Eso supuso serias consecuencias para él. Pero la historia de las naciones hay que contemplarla con perspectiva. Ahora la popularidad de su hija la Reina Beatriz está en una de sus cotas más altas, a menos de un mes de su abdicación. También el Príncipe Laurent de Bélgica fue acusado en 2006 -sin llegarse nunca a probar- de desviar fondos de la Marina para pagar electrodomésticos y objetos decorativos para su casa. Hoy en día su padre el rey Alberto II de los Belgas sigue siendo firme garante de la unidad de aquel país. Entre las familias reales no reinantes, el rey Leka de los Albaneses fue expulsado de España en 1979 por tenencia ilícita de armas, pero logró retornar a su país de donde estaba exiliado, donde murió en 2011 y donde está enterrado. El Príncipe Víctor Manuel de Saboya, Jefe de la Casa de Saboya, condición ahora discutida por su primo el Príncipe Amadeo de Saboya, duque de Aosta, sufrió varios problemas judiciales de los que salió afectado en su fama entendiéndose actualmente que, si ya tenía difícil recuperar el trono que ocupó su padre el rey Humberto II de Italia, ahora tal eventualidad podría considerarse como imposible.
Hecha la salvedad de que debemos respetar el auto que el Magistrado-Juez mandó el pasado 3 de abril, y las sucesivas decisiones judiciales, y que conviene esperar acontecimientos, sin condenar antes de que lo haga quien puede hacerlo, es importante tener en cuenta que la Corona como institución está por encima de las personas que la encarnan, que pueden equivocarse. Lo mismo que España, como nación, está o debería estar más allá de los errores de los políticos. Quien aduce que la Monarquía facilita la corrupción no desea contemplar los innumerables episodios de esa naturaleza en asentadas repúblicas, algunas de ellas muy cercanas. Fisichella escribió que un rey puede ser estúpido, malvado o corrupto, lo mismo que un príncipe heredero, e incluso pueden ser las tres cosas a la vez. Pero también un burgués y un proletario pueden ser estúpidos, malvados y corruptos, y la historia está repleta de ellos.
El que la buena fama cueste años conseguirla y minutos perderla no hace menos injusto el fondo de ese adagio. Los ciudadanos, ya no súbditos, somos demasiado proclives a aprovechar los comportamientos, a veces censurables, de príncipes y reyes, para cargar contra la Corona en su conjunto, sin sopesar ni valorar la enorme cantidad de beneficios que ésta ha procurado a España en los últimos treinta y siete años.
Amadeo-Martín Rey y Cabieses es Doctor en Historia y miembro de la junta directiva de la Asociación Monárquica Europea
Publicado en La Razón
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domingo, 13 de enero de 2013
Cinco razones (y media) para ser monárquico
| por Tomás
Salas
Nuestro colaborador y amigo expone cinco motivos, y medio en favor de la monarquía
parlamentaria como la mejor forma de gobierno para el estado español.
|
Me refiero, claro está, a la Monarquía europea, constitucional y
parlamentaria, perfectamente limitada en sus prerrogativas y definida en
sus funciones por la ley; y no a otros sistemas, que puedan ostentar la
figura del monarca, pero que nada tienen que ver con nuestra tradición
(la europea) ni con nuestro tiempo (los albores del siglo XXI).
La
primera razón es que una figura de esta naturaleza existe en todas las
democracias similares a la española: la figura política de alguien que
queda un tanto al margen de la lucha partidista y del debate
parlamentario, que sirve como elemento aglutinador y moderador de la
diversidad ideológica y como icono representativo y simbólico del ser
nacional. Una figura así parece necesaria y es ocupada -jugando un papel
bastante parecido- por un presidente o por un monarca. Se observa la
conveniencia de quede cierto margen neutro, un espacio donde no entre la
pura y legítima confrontación democrática. No ocurre así en ciertas
naciones de sistema presidencialista (EEUU, Francia) en los que se asume
con normalidad que el Jefe del Estado, a a la vez que defiende los
intereses supremos de la nación, maniobre en favor de un partido; y hace
las dos cosas sin contradicción. Estos países tienen un fuerte sentido
nacional y una sólida cohesión territorial, por lo que la confrontación
política nunca pone en entredicho los valores sustantivos del ser
nacional.
Si
la función es necesaria -aquí entra la segunda razón-, ¿por qué buscar
una solución fuera cuando es un problema que está resuelto? No se
trataría en ningún caso de suprimir la función (la figura de una
magistratura suprema al socaire de las confrontaciones políticas),
puesto que en España sería impensable una república presidencialista al
modo americano. Se trataría, en todo caso, de cambiar la naturaleza y el
modo de elección de esta magistratura. Pero, ¿con qué ventajas? Me
refiero a ventajas prácticas, funcionales. Cambiar una figura por otra
que tenga los mismos contenidos constitucionales no puede suponer
(repito: desde un punto de vista funcional y práctico) avance o
retroceso; en todo caso, un riesgo, una apuesta incierta y azarosa.
La
tercera razón: la monarquía constitucional nos sitúa dentro de un club
cuyo número de miembros es reducido, pero selecto. Países que están a la
vanguardia del desarrollo económico, social y cultural: Bélgica,
Holanda, Dinamarca, Reino Unido, Suecia… No debe importarnos estar en un
grupo con socios de esta calidad. En ninguno de estos países parece que
la Corona haya sido un freno para los avances sociales, más bien ha
contribuido a crear el clima de estabilidad y seguridad que los ha
propiciado.
La
cuarta razón es quizá la más repetida y obvia. La Corona en España
aporta un factor de continuidad, de estabilidad y cohesión en un país
que históricamente ha mostrado una genética tendencia la dispersión, al
individualismo, a hacer cada cual de su espacio, territorial o
ideológico, un lugar irreductible. En España cualquier barrio disperso
sueña con ser un municipio con ayuntamiento propio; cualquier región
quiere formar un Estado. Hay una tendencia nunca vencida completamente a
separarse del todo abarcador, a romper los vínculos de unidad. La
institución de la Corona no soluciona este problema, que no sabemos si
tendrá solución, pero lo mitiga, amortigua su dinámica disgregadora.
La
quinta razón proviene de la experiencia histórica. Las dos experiencias
republicanas han sido momentos de grave desestabilización y de
profundos conflictos; momentos en los que -con expresión de Julián
Marías- se rompe la concordia. La primera república (1873-1874) provocó
situaciones que hoy nos resultan casi más cómicas que trágicas. Pequeños
pueblos y pedanías que se declaran cantones independientes; cuatro
presidentes en once meses y uno de ellos, Estanislao Figueras, que huye a
Francia tomando distancia de una situación que consideraba una
insostenible locura. La segunda (1931-1936) nunca llegó a cuajar como un
sistema abarcador de toda la sociedad española. Le faltó el sentido de
la convivencia y la tolerancia, el espíritu integrador. Se ahogó
impulsada por los radicalismos, apartando y desengañando a muchos
republicanos moderados que, en principio, la apoyaron. Ninguna de estas
dos etapas debe ser un modelo, una aurea aetas ideal a la que haya que
volver.
La
última razón (la media) es más bien un sinrazón. Me parece que los
republicanos españoles, al menos los que se declaran como tales de forma
más ostentosa, no tienen muy claro lo que significa esta forma de
Estado en nuestro contexto geo-político y en nuestra época. Ellos
identifican la república con un cambio social progresivo, con una
sociedad más justa, equitativa y respetuosa con los derechos. Esto pudo
ser una realidad en 1793 cuando, con la cabeza de Luís XVI, caía un
sistema supuestamente oligárquico y se abría la posibilidad de un Estado
de ciudadanos libres e iguales. Asimismo en el proceso de independencia
de las colonias americanas, en el que la república es el movimiento
liberador frente a la monarquía de la metrópoli. La monarquía es el
Ancien Régime y la república es el nuevo tiempo abierto a los cambios
igualitarios. Un espíritu parecido movió a los republicanos españoles (a
algunos, a los moderados) de 1931: evolucionar hacia un sistema más
democrático y socialmente avanzado. Pero, ¿puede haber alguien que
piense en serio que en la España actual un cambio de esta naturaleza
propiciaría una sociedad más justa, una profundización de nuestros
derechos? Una posible III República española seguiría siendo un país con
economía de mercado, banqueros, obispos y ejércitos; nuestros derechos
serían los mismos que la actual Constitución contempla y nuestro sistema
de organización territorial no podría -sin peligro serio- ser más
descentralizado. Quienes crean que el cambio en la forma de Estado
conlleva estos cambios sociales, más que en las ideas, están equivocados
en la época.
|
miércoles, 18 de abril de 2012
La Asociación Monárquica Europea entrevistada por CNN Chile
CNN Chile: La polémica de la Familia Real de España
Nuestro portavoz en Barcelona, Jesús Bonjoch Oliver, ha sido entrevistado por la CNN Chile para este reportaje.
Nuestro portavoz en Barcelona, Jesús Bonjoch Oliver, ha sido entrevistado por la CNN Chile para este reportaje.
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martes, 17 de abril de 2012
La asociación monárquica europea avisa que unos pocos errores pueden destruir la imagen construida en 30 anos
MADRID, 16 (SERVIMEDIA)
El presidente de la
Asociación Monárquica Europea, Pedro Schwenzer, advirtió hoy de que "con
unas pocas actuaciones equivocadas" como la cacería del Rey en Botswana
"se puede venir abajo toda la buena imagen construida a lo largo de 30
años".
Schwenzer reconoció a Servimedia que en la asociación se
han quedado "esfupefactos" ante la participación de don Juan Carlos en
una cacería de elefantes, que ha salido a la luz pública por la lesión
sufrida por el monarca durante el viaje, que le ha obligado a ser
operado en Madrid.
Al presidente de esta asociación no le parece
tan importante el coste que haya podido suponer la aventura, puesto que
se trata de "una actividad privada" y "cada uno puede hacer en su tiempo
libre lo que quiera".
Según recordó, el Rey tiene ingresos
suficientes para permitírselo y, además, probablemente fue invitado a
una cacería que, por lo demás, se organiza para acabar con la
superpoblación de elefantes. En este sentido, Schwenzer cree que la
escapada de don Juan Carlos "no es para tanto" ni afecta a España, y
añadió que "la gente se pasa tres pueblos con sus comentarios".
Más
grave le parece "la mala imagen que da que un rey que dice que le
quitan el sueño los jóvenes en paro se vaya de cacería". Por eso,
teniendo en cuenta además la serie de noticias negativas que están
proliferando en torno a la Casa Real, considera que sus asesores
deberían haberle advertido que en este momento no era muy conveniente
entregarse a actividades que tienen "mala prensa".
En suma, para
Schwenzer "ha faltado sensibilidad ante la opinión pública", porque "uno
no se puede dedicar a la alta sociedad cuando representa a todo un país
que está en crisis", y aconsejó a la Familia Real que tenga "mucho más
cuidado", porque "con unas pocas actuaciones equivocadas se puede venir
abajo toda la buena imagen que se ha construido a lo largo de 30 años".
(SERVIMEDIA)
16-ABR-12
KRT/gja
Publicado en: El Economista Discapnet LaInformación.com
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sábado, 14 de abril de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
La Asociación Monárquica Europea lamenta los ataques a la Corona por el “caso Urdangarín”
Las banderas anticonstitucionales y separatistas no suponen la libertad, unidad y estabilidad institucional y política que representa la Monarquía
Madrid, 29 de febrero de 2012. La Asociación Monárquica Europea (AME) lamenta el circo montado entorno al “caso Urdangarín” y el linchamiento y acoso mediático que algunos medios y formaciones políticas minoritarias y de extrema izquierda principalmente, han puesto en marcha contra la Monarquía.
Lo que en cualquier país democrático avanzado, la imputación y posible procesamiento del yerno del soberano reinante sería una muestra de independencia judicial y de la igualdad de todos ante al Justicia, en España lo ocurrido por este caso demuestra que todavía nos queda camino por recorrer para equipararnos a democracias como Gran Bretaña, Holanda o Suecia. Porque es la Justicia quien ha de determinar la culpabilidad o no del Sr. Urdangarín y no la opinión pública o determinados periodistas y medios de comunicación.
Para la AME, no sólo es vergonzante el juicio paralelo al que está sometido Iñaki Urdangarín donde sin matices se ignora su presunción de inocencia, sino que es escandalosa la campaña mediática antimonárquica desatada aprovechando el caso, donde se ataca sin pudor, de modo bochornoso y arbitrario a la Corona, que es una institución modélica que ha permitido alcanzar a nuestro país niveles de progreso a los que nunca antes había llegado, a través de un escrupuloso ejercicio de su papel constitucional.
Es lamentable que a estas alturas todavía los españoles tengan que asistir a espectáculos como los vividos estas últimas semanas y días en los que al abrigo de la democracia, que la Monarquía contribuyó tan decisivamente a traer, se vean banderas anticonstitucionales y separatistas que no es casual, son totalmente lo opuesto a lo que representa la Monarquía, garantía de libertad, unidad y estabilidad institucional y política, además de fuente de enorme prestigio internacional.
Afortunadamente, el perfecto funcionamiento de la Corona y la impecable labor del Rey y del Príncipe de Asturias, garantía de futuro, gozan del apoyo mayoritario de los ciudadanos a pesar de quienes pretenden de manera torticera, interesada e irresponsable desgastar y desprestigiar a la Monarquía que es la más alta y ejemplar institución del Estado.
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domingo, 26 de febrero de 2012
En defensa del Rey
Urdangarín está a punto de comparecer ante un tribunal y aquí parece que se ha abierto la veda contra la monarquía en general. En un país normal, el posible procesamiento del yerno del Rey daría una imagen positiva de que vivimos en un país democrático en el que cualquiera puede ser condenado si delinque. Pero no, estamos asistiendo a un auténtico linchamiento mediático no ya del Sr. Urdangarín, saltándonos, dicho sea de paso, lo de la presunción de inocencia, sino de la propia figura del Rey.
IU, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, trata de rentabilizar el caso preguntando a la Casa Real por el papel del Rey en el 23-F. A estas alturas. Personalmente la campaña de prensa antimonárquica desatada a raíz del caso Urdangarín me parece escandalosa, bochornosa y vergonzante. Primero, porque es contraproducente e irresponsable aprovechar un caso aislado para estigmatizar una institución que por lo demás ha resultado hasta ahora ejemplar. Y segundo, porque es profundamente injusto olvidar que nuestro Rey ha conseguido que España pasara de la dictadura a la democracia en una Transición que aún resulta modélica en el mundo entero. Que ha ejercido impecablemente su papel de árbitro entre las fuerzas políticas asegurando alternancias pacíficas de gobierno. Que se trata de una de las figuras más respetadas internacionalmente, con un prestigio que no ha dudado en utilizar en reiteradas ocasiones para defender los intereses españoles en el mundo entero.
El Rey es, pues, una garantía de estabilidad y de prestigio exterior de España. Y ese capital atesorado a lo largo de casi cuatro décadas no puede ser frívolamente puesto en tela de juicio porque, como estamos en un Estado de Derecho, en el caso de que se demuestre que el Sr. Urdangarín ha delinquido, pueda ser castigado con arreglo a la legalidad vigente en las mismas condiciones que cualquier otro español. Majestad, somos muchos españoles los que seguimos estándole agradecidos y estamos convencidos de que es la mejor garantía para la estabilidad del Estado. Así que mucho ánimo y todo nuestro apoyo en unos momentos tan difíciles.
Bruno Aguilera-Barchet
Catedrático de Historia del Derecho y las Instituciones
Universidad Rey Juan Carlos I
Fuente: La Razón
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jueves, 29 de diciembre de 2011
EN DIRECTO | Caso Urdangarín
La Asociación Monárquica Europea exculpa al Rey
El presidente de la Asociación Monárquica Europea, Pedro Schwenzer, exculpó hoy a la Casa Real de toda responsabilidad acerca de las actividades del duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y señaló que el Rey "no puede hacer más" de lo que ha hecho hasta que no se resuelva el juicio.
Schwenzer aplaudió en declaraciones a Servimedia el discurso navideño del Rey y su defensa de que la ley es igual para todos, así como el que haya dejado claro que Urdangarin tendrá que defenderse solo.
Aunque admitió que "es probable" que don Juan Carlos conociera hace años los negocios de su yerno y que debiera haber tomado medidas, considera que la Casa Real "no se ve salpicada por este asunto", que no se puede hacer al Rey responsable de los negocios privados del duque, y que la infanta sólo lo sería a título "formal".
Publicado en: El Economista - En Directo
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Urdangarin. La Asociación Monárquica Europea cree que el Rey no puede hacer más de lo que ha hecho
- Estima "correcto" el sueldo que percibe
MADRID, 29-12-2011 (SERVIMEDIA)
El presidente de la Asociación Monárquica Europea, Pedro Schwenzer, exculpó hoy a la Casa Real de toda responsabilidad acerca de las actividades del duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y señaló que el Rey "no puede hacer más" de lo que ha hecho hasta que no se resuelva el juicio.
Schwenzer aplaudió en declaraciones a Servimedia el discurso navideño del Rey y su defensa de que la ley es igual para todos, así como el que haya dejado claro que Urdangarin tendrá que defenderse solo.
Aunque admitió que "es probable" que don Juan Carlos conociera hace años los negocios de su yerno y que debiera haber tomado medidas, considera que la Casa Real "no se ve salpicada por este asunto", que no se puede hacer al Rey responsable de los negocios privados del duque, y que la infanta sólo lo sería a título "formal".
El presidente de la Asociación Monárquica Europea estima que el soberano hizo bien al denunciar en su mensaje navideño la falta de ejemplaridad sin mencionar expresamente a Urdangarin y cree que ahora ya sólo puede esperar a lo que salga del juicio. Según destacó, ya ha apartado a las infantas de los actos oficiales y "no puede repudiar a sus hijas y a su yerno".
En esta línea, Schwenzer desautorizó la reclamación del senador del PNV Iñaki Anasagasti de que se impute también a la infanta Cristina junto a su marido, según trasladó a Servimedia. "A Anasagasti se le conoce por sus comentarios estrambóticos", le replicó. "Tiene un odio personal a la monarquía y aprovecha cualquier cosa para arremeter contra la Familia Real".
El presidente de la Asociación Monárquica Europea dijo, además, que le parece "muy bien" que los diputados y senadores tributaran una ovación "casi unánime" al Rey en la inauguración de la legislatura; señal, a su juicio, de que don Juan Carlos "ha hecho una buena labor en todo su reinado" y también de que los políticos "tienen miedo" a que la institución se desestabilice.
Por último, defendió que el sueldo de 140.000 euros del monarca, que acaba de ser difundido, es "correcto" y "aceptable", y se homologa a lo que perciben otros reyes europeos y sus hijos. Sólo lamentó "el fallo" de no haberlo publicado antes e independientemente del caso Urdangarin.
MADRID, 29-12-2011 (SERVIMEDIA)
El presidente de la Asociación Monárquica Europea, Pedro Schwenzer, exculpó hoy a la Casa Real de toda responsabilidad acerca de las actividades del duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y señaló que el Rey "no puede hacer más" de lo que ha hecho hasta que no se resuelva el juicio.
Schwenzer aplaudió en declaraciones a Servimedia el discurso navideño del Rey y su defensa de que la ley es igual para todos, así como el que haya dejado claro que Urdangarin tendrá que defenderse solo.
Aunque admitió que "es probable" que don Juan Carlos conociera hace años los negocios de su yerno y que debiera haber tomado medidas, considera que la Casa Real "no se ve salpicada por este asunto", que no se puede hacer al Rey responsable de los negocios privados del duque, y que la infanta sólo lo sería a título "formal".
El presidente de la Asociación Monárquica Europea estima que el soberano hizo bien al denunciar en su mensaje navideño la falta de ejemplaridad sin mencionar expresamente a Urdangarin y cree que ahora ya sólo puede esperar a lo que salga del juicio. Según destacó, ya ha apartado a las infantas de los actos oficiales y "no puede repudiar a sus hijas y a su yerno".
En esta línea, Schwenzer desautorizó la reclamación del senador del PNV Iñaki Anasagasti de que se impute también a la infanta Cristina junto a su marido, según trasladó a Servimedia. "A Anasagasti se le conoce por sus comentarios estrambóticos", le replicó. "Tiene un odio personal a la monarquía y aprovecha cualquier cosa para arremeter contra la Familia Real".
El presidente de la Asociación Monárquica Europea dijo, además, que le parece "muy bien" que los diputados y senadores tributaran una ovación "casi unánime" al Rey en la inauguración de la legislatura; señal, a su juicio, de que don Juan Carlos "ha hecho una buena labor en todo su reinado" y también de que los políticos "tienen miedo" a que la institución se desestabilice.
Por último, defendió que el sueldo de 140.000 euros del monarca, que acaba de ser difundido, es "correcto" y "aceptable", y se homologa a lo que perciben otros reyes europeos y sus hijos. Sólo lamentó "el fallo" de no haberlo publicado antes e independientemente del caso Urdangarin.
Publicado en:
Diario Siglo XXI
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*Nota de la AME: Según lo publicado, el sueldo de S.M. el Rey es de 292.000 EUR brutos anuales.
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España lo merece y lo necesita
26 DIC 2011 | Editorial La Gaceta
Precisamente con estas palabras, que aludían a la unidad en lo esencial, terminaba el Rey su discurso navideño de 2011, una intervención muy esperada y que no ha defraudado, porque el Rey ha afrontado, una tras otra, las grandes preocupaciones de los españoles, sin olvidar las que más directamente han afectado a su propia Casa. Es muy significativo que esas palabras, mérito y necesidad, puedan aplicarse también al Rey y a la Monarquía, una Institución que merece nuestro respeto, precisamente porque la necesitamos como símbolo de la unidad de todos, por encima de diferencias legítimas y ocasionales. El Rey comenzó reconociendo el orgullo que le merecen España y los españoles para afirmar que en ese sentimiento encontraremos los resortes necesarios para superar los graves problemas que nos aquejan, y para dar curso a la esperanza cierta de superarlos.
El Rey no es un español más, está por encima de nuestras diferencias y de nuestras querellas, precisamente para representar y garantizar la unidad indisoluble de la Nación en que se funda la Constitución. Don Juan Carlos, que, de modo llamativo, y muy sorprendente, apareció junto a un retrato en el que se le ve flanqueado por Rajoy y Zapatero, ha querido subrayar que, independientemente de lo que se pueda pensar de las distintas opciones políticas, él es el Rey de todos, y debe respetar a cualquiera de las formaciones que los españoles escojan para gobernar, tengan o no tengan acierto en su gestión porque representan la voluntad ciudadana en que se funda nuestra democracia. Su papel no consiste en decidir las fórmulas concretas para gobernar, sino en tratar de sumar voluntades, en acercar posiciones, y en animar a todos a trabajar, a dialogar, a actuar con altura de miras, rigor, patriotismo y entusiasmo.
El Rey es muy consciente de que hemos perdido la prosperidad que habíamos alcanzado decenios atrás, pero confía en nuestra capacidad colectiva para recuperar la ilusión y el bienestar. Para ello hay que reconocer cuáles son los comportamientos en los que hayamos podido equivocarnos.
Destacó claramente Don Juan Carlos que la crisis es internacional, pero también tiene unos perfiles nacionales muy específicos y graves, empezando por el paro que representa una situación con la que no podemos conformarnos. Don Juan Carlos recuerda que necesitamos reforzar nuestro aprecio a los valores que permitirán superar esta honda crisis, mejorando nuestra educación, esforzándonos más, dando curso a nuevas iniciativas y aceptando el compromiso de la solidaridad.
En este punto, el Rey se refirió a la necesidad de poner coto a la desconfianza que se extiende respecto a algunas de nuestras instituciones, y cómo ese problema sólo se resuelve intensificando la ejemplaridad, que es una exigencia pública de primer orden. A este propósito fue bastante transparente su alusión al caso que más directamente ha afectado a la buena imagen de la Monarquía desde su acceso al Trono, y lo hizo reconociendo la lógica del escándalo y el descontento de la sociedad y recordando que nadie puede estar por encima de la Ley.
El Rey recordó expresivamente a las víctimas del terrorismo y la necesidad de que se acabe definitivamente con la amenaza del terror, sin trampas ni concesiones. Un discurso muy medido, muy firme, que culminó recordando la ejemplaridad y dedicación del Príncipe Felipe al servicio de España y de los españoles.
Fuente: La Gaceta
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Escándalos regios
por Amadeo-Martín Rey y Cabieses
Los beneficios y servicios del soberano a la nación superan los problemas que le pueda causar.
Desde que se empezó a hablar del caso Urdangarín, se ha especulado mucho acerca de qué situación tiene ahora el controvertido yerno de Su Majestad en la Familia Real. Es fácil: es el marido de su hija la Infanta Cristina y como tal, según el Real Decreto sobre Registro Civil de la Familia Real 2917/1981, de 27 de noviembre, promulgado en tiempos en que era ministro de Justicia Pío Cabanillas, forma parte de dicha familia. En su art. 1º se establece que en el Registro Civil de la Familia Real, estudiado con brillantez por el académico Antonio Pau, se inscriban “los nacimientos, matrimonios y defunciones, así como cualquier otro hecho o acto inscribible con arreglo a la legislación sobre Registro Civil, que afecten al Rey de España, su augusta consorte, sus ascendentes de primer grado, sus descendientes y al Príncipe heredero de la Corona”. Y por supuesto en ese registro, celosamente custodiado, está inscrito el matrimonio de Doña Cristina con Don Iñaki, y los nacimientos de sus hijos. Otra de las normas que regulan aspectos relativos a estos temas es el Real Decreto de 6 de noviembre de 1987 sobre el Régimen de Títulos, Tratamientos y Honores de la Familia Real y de los Regentes.
La Europa coronada se ha visto salpicada con escándalos de diversa naturaleza –con manifiesta falta de la tan necesaria ejemplaridad– cuyas consecuencias para sus protagonistas han sido diferentes según el país, aunque en ningún caso han supuesto lo que algunos pretenderían, es decir, la defenestración del monarca, generalmente porque los pueblos entienden que los beneficios y servicios del soberano a la nación superan con mucho los problemas que le pueda causar.
Refiriéndonos sólo a las dinastías reinantes en los siglos XX y XXI, y dejando para mejor ocasión los líos de faldas y casos como los del rey Leka de los albaneses, expulsado de España en 1979 por tenencia ilícita de armas, o del príncipe Víctor Manuel de Saboya y sus acusaciones de homicidio en 1978, tenencia ilícita de armas en 1987, corrupción, tráfico ilegal de divisas, falsedad de documento público y favorecimiento de la prostitución en 2006, que aún están sub iúdice, podemos referirnos a varios episodios luctuosos de miembros de la realeza.
Quizá el más conocido sea el que en 1976 protagonizó el príncipe Bernardo de los Países Bajos, padre de la actual reina holandesa, que tuvo la peregrina idea de aceptar 1.100.000 dólares de la compañía aeronáutica Lockheed a cambio de facilitar la compra de aviones F-104. No se le juzgó porque la reina Juliana amenazó con abdicar y el Parlamento votó en contra de su procesamiento, pero donó el dinero así recaudado a la World Wild Foundation, cuya presidencia dejó, abandonó su cargo de inspector general de las Fuerzas Armadas, y sólo volvió a usar su uniforme en el funeral de lord Mountbatten y en su propia mortaja. Reconoció sus aventuras extramatrimoniales, de las que nacieron dos hijas ilegítimas, y donó en 1988 dos cuadros para dar 700.000 libras a la WWF, cuyo director le devolvió 500.000 para un “proyecto privado”.
Recordemos, por ejemplo, que la condesa de Wessex dimitió como presidenta de su agencia de relaciones públicas tras ser cazada en 2001 criticando a su familia política, o que Sarah Ferguson aceptó en 2010 recibir 500.000 euros por facilitar a un multimillonario el acceso al príncipe Andrés. El príncipe Laurent de Bélgica, hijo de Alberto II, fue acusado en 2006 –aunque nunca se probó– de desviar fondos de la Marina para pagar electrodomésticos y la decoración de su casa, además de conducir violando el límite de velocidad, apalabrar la venta de fotos de sus hijos, colarse en la clase business de un avión sin pagar o desplegar controvertidas tácticas diplomáticas. A la princesa Marta Luisa de Noruega se le echó en cara en 2002 usar su título para promocionar sus giras con el Coro de Gospel de Oslo y se le afeó el hecho de que ganara dinero leyendo cuentos para niños en televisión.
Se dice que –ya antes del estallido del escándalo– estaba previsto que la Infanta Doña Elena y su hermana participasen menos en actividades públicas o de representación, pero desde luego el que un miembro de la Familia Real disminuya, o aún suprima, dichas actividades no afecta a su pertenencia a ese reducido círculo. Los miembros de la Familia Real –a diferencia de la Familia del Rey, demás parientes del monarca, de los que trata la disposición transitoria tercera del R. D. de 1987– tienen opción a suceder en el trono –directa o indirectamente-, pueden representar al Rey, dentro y fuera de España, y son personajes públicos. Pero para que dejen de pertenecer a la Familia Real no basta una decisión del Rey o de su Casa, sino que se debe efectuar un acto positivo y legal de apartamiento que no se ha producido. Así, mientras no exista una resolución judicial en su contra o no se modifique la Ley, Iñaki Urdangarín seguirá perteneciendo a la Familia Real, lo que no habría impedido que el llamado Duque de Palma de Mallorca hiciera motu proprio una renuncia a aparecer en actos públicos hasta que no se declarase su inocencia. Ese apartamiento lo ha hecho el propio Monarca. Y la Casa del Rey ha prometido transparencia en sus cuentas. Dos sabias decisiones que confiemos sean eficaces en el fortalecimiento de la monarquía.
*Amadeo-Martín Rey y Cabieses es doctor en Historia y profesor de Dinastías Reales.
Publicado en La Gaceta
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martes, 27 de diciembre de 2011
S.M. el Rey advierte que no hay que personalizar su discurso de Navidad
En una charla informal con un grupo de periodistas tras el acto oficial de Solemne Apertura de la X Legislatura, Don Juan Carlos no quiso profundizar sobre el sentido de sus palabras, aunque lo haga «la prensa»
Día 27/12/2011 - 16.12h
El rey Juan Carlos advirtió hoy en un corrillo informal con periodistas, que "no hay que personalizar" en ninguna figura concreta su discurso de Nochebuena, en el que aseguraba que la "justicia es igual para todos" y que los representantes de las instituciones deben conducirse de manera "ejemplar".
El Rey pasa revista a las tropas antes de entrar a las Cortes
Ese discurso, pronunciado el pasado sábado dedicaba un apartado destacado al prestigio de las instituciones y a la necesidad de preservarlo, apartando a todas aquellas personas que actúen de manera inadecuada.
La prensa y los partidos políticos interpretaron de manera generalizada que estas afirmaciones eran la respuesta de la Corona a la investigación abierta por el juez José Castro sobre la gestión de Iñaki Urdangarin, que facturó a través de la ONG Instituto Nóos y su conglomerado de empresas más de 16 millones de euros. Casi el 40% de los ingresos totales salieron del erario público.
Una charla informal
Se trataba de atajar la creciente desafección de los ciudadanos hacia las intituciones y en particular hacia la Corona que, según el barómetro del CIS de octubre, suspende por primera vez en valoración de los ciudadanos.
El Rey, a su llegada a las Cortes
Sin embargo, en una charla informal con un grupo de periodistas tras el acto oficial de Solemne Apertura de la X Legislatura, el monarca no quiso profundizar sobre el sentido de sus palabras, y advirtió que "no hay que personalizar", aunque lo haga "la prensa".
En ningún momento nombró explicitamente a su yerno, Iñaki Urdangarín. Se mostró, pese a todo, "muy contento" con la reacción de las formaciones políticas a su discurso. Los dos grandes partidos nacionales, el PP y el PSOE, y otros como CiU y UPyD aplaudieron el mensaje de Navidad del Rey y estimaron que estuvo "a la altura de las circunstancias".
La situación económica
Pero ésta no es la principal preocupación del Monarca. Su mayor inquietud es la situación económica y el futuro inmediato. Prevé afrontar la legislatura que ahora arranca "apretando los dientes, con ilusión y con ganas".
Don Juan Carlos, emocionado ante la ovación de los parlamentarios
El Rey reconoció que la gran ovación con que fue recibido en el Hemiciclo por los nuevos diputados y senadores le resultó "emocionante", aunque en situaciones así hay que tener presente "a lo que te obliga" ese afecto y confianza.
Durante la charla con la prensa se acercó a don Juan Carlos la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, que acabó haciéndose una fotografía junto al Monarca con su propio móvil. También estuvieron charlando con los periodistas el Principe de Asturias, que no aludió al caso que afecta a su cuñado, y su esposa, doña Leticia, que tampoco quiso hacer ningún tipo de comentario al respecto.
Don Felipe estuvo intercambiando impresiones con la nueva ministra de Trabajo, Fátima Báñez, quien le reconoció que en su departamento "hay mucho trabajo por hacer". La nota más alegre y navideña la puso el rey Juan Carlos cuando reconoció que sus ocho nietos "están desatados" esperando la llegada de los Reyes Magos. Papá Noel, también ha pasado por La Zarzuela, pero únicamente para dejar "un detallito" a los niños, según desveló la Princesa de Asturias, quién admitió que en palacio se respeta la tradición de los Reyes Magos.
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El Rey defiende "la honradez de los españoles que sacan adelante a sus familias"
Daniel Forcada - Sígueme en
Twitter 27/12/2011 (13:02h)
En medio de la crisis de legitimidad más importante que atraviesa la Casa del Rey, sin las infantas Elena y Cristina, apartadas a un discreto segundo plano de la vida oficial, y con el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, a punto de ser imputado por la justicia, las Cortes generales han vivido hoy una extraña sesión de Apertura de la X Legislatura. Una sesión solemne y conjunta del Congreso y del Senado sobre la que ha sobrevolado, en todo momento, los graves nubarrones que se ciernen estos días sobre el Palacio de La Zarzuela. Una coyuntura grave que han aprovechado los casi 700 diputados y senadores para rendir un cálido e improvisado homenaje a la figura del Rey Juan Carlos a través de una larga y sonora ovación de aplausos hacia el Monarca.
No estaba en el guión y el sencillo homenaje ha emocionado a Don Juan Carlos y a la reina Sofía, tal y como ellos mismos han explicado a la prensa en los corrillos posteriores al acto. El Rey ha recibido, a su entrada en el hemiciclo, un importante aplauso con todo el hemiciclo puesto en pie, salvo algunas excepciones como la de Cayo Lara (IU) y la de los portavoces nacionalistas, y que ha durado un par de minuto pese a la insistencia del propio Don Juan Carlos para que cesase. Una ovación, repetida tanto al inicio como al final del discurso del Monarca, y que ha sido seguida, también, de un “viva el Rey” por parte de algunos diputados de la bancada del PP. Concluida la ceremonia, el propio monarca ha dejado claro que "hay que ser consciente del deber que ello (ese homenaje) conlleva".
El presidente del Congreso, Jesús Posada, también ha tenido palabras de afecto a la Corona y al Monarca en su discurso. “Mi profundo reconocimiento a la tarea fundamental que la Corona ha desempeñado durante los últimos 36 años”, ha señalado al reiterar el papel del Rey como “símbolo de la unidad y permanencia del Estado y árbitro moderador de las instituciones”.
Con éste, es el segundo homenaje a la Monarquía en lo que va de mes en la propia sede de la soberanía nacional después del que se realizó el pasado 13 de diciembre en la sesión constitutiva de las Cortes. Síntoma, también, de la grave crisis por la que atraviesa la Corona a raíz del Caso Urdangarín en lo que se ha convertido ya en el annus horribilis particular de Don Juan Carlos.
Unidad contra la crisis
El Rey, que este año ha estado acompañado solo por la reina Sofía y por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Leticia, ha hecho, por su parte, un llamamiento a la cooperación entre todas las fuerzas políticas para la superación de la crisis económica. “En vuestra labor legislativa y parlamentaria, sé que tendréis muy presente que todos, diputados y senadores, estáis unidos en la obligación de contribuir con decisión y eficacia a la superación de esta crisis y de sus negativos efectos para los ciudadanos, que os demandan una actuación responsable, solidaria y efectiva”, ha señalado. Ha tenido unas palabras que pueden aplicarse a lo que el propio Monarca lleva vivido en los últimos meses, al defender “la honradez y el esfuerzo de las familias” que luchan día a día por salir de la crisis.
Don Juan Carlos ha recalcado también que los parlamentarios deben, con su trabajo, reforzar la confianza de los ciudadanos en las instituciones y que estos deben trabajar con “espíritu de grandeza, unidad y solidaridad”. “Los partidos representados en estas Cámaras han escuchado la petición insistente de los españoles a favor de un mayor entendimiento entre sus representantes”, ha añadido. “Tengo el convencimiento de que estas Cortes sabrán acordar en sus debates medidas eficaces para afrontar y resolver los desafíos que nos aguardan. Tengamos confianza en nuestras capacidades y sepamos proyectar esa confianza a todos nuestros ciudadanos.
Satisfecho con la acogida de su discurso de Navidad
En los corrillos con la prensa, el rey se ha mostrado también satisfecho con la acogida que ha tenido su discurso de Navidad, en el que aseguró que cualquier actuación censurable de personas con responsabilidades públicas debe ser "juzgada y sancionada con arreglo a la ley", porque "la justicia es igual para todos". Don Juan Carlos se ha congratulado de la reacción que suscitaron sus palabras, aunque ha advertido de que no hay que personalizar, como se ha hecho desde la prensa, en la figura del duque de Palma.
Como ya hiciera en su tradicional discurso navideño y en su alocución de hoy, don Juan Carlos se ha referido a los retos de la legislatura. "Hay que estar ahí, con ilusión y con ganas", ha enfatizado el rey antes de hacer el gesto de apretar los dientes para expresar más gráficamente el esfuerzo que es necesario llevar a cabo para acabar con la crisis y el desempleo.
No ha querido dejar de dar las gracias a los periodistas por su labor y ha bromeado con ellos sobre sus nietos, desatados e ilusionados ante la llegada de los Reyes Magos. Entre los diputados y senadores que se ha acercado a saludar al monarca han estado el diputado de UPyD y actor, Toni Cantó, o el atleta Abel Antón, además de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que, incluso, ha tenido que ejercer de fotógrafa para dos parlamentarias que han querido retratarse con el rey.
Fuente: El Confidencial
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jueves, 15 de diciembre de 2011
Amaiur visitó al Rey con el empeño de negarse a condenar explícitamente a ETA
Era la reunión del morbo y no pudo serlo más: Mikel Errekondo visitaba la Zarzuela en calidad de representante de Amaiur, la coalición independentista vasco-navarra que si bien ha obtenido 7 escaños, tiene problemas para formar grupo parlamentario. Al Rey, Errekondo le preguntó por su estado de salud y mantuvo las mejores formas, además de expresar que estaba "agradecido de estar aquí con usted". Otra cosa, eso sí, fue la rueda de prensa posterior, donde se negó a condenar de forma explícita a ETA.
Vestido con traje y corbata gris sobre una camisa negra, Errekondo ha dado los buenos días al rey al saludarle a la puerta de su despacho en el Palacio de la Zarzuela y ha estrechado de forma cordial la mano del monarca, que ha respondido al saludo con gesto muy serio.
El semblante de Don Juan Carlos se ha mantenido igual de serio al comienzo de su reunión con el representante de Amaiur, que le ha hecho entrega de su carta una vez ya dentro del despacho.
Errekondo ha llegado a la Zarzuela diez minutos antes de la hora a la que estaba citado y poco después de que abandonara el palacio la diputada de UPyP Rosa Díez.
Fuente: Diario Crítico
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El Rey recibirá a Amaiur el jueves en Zarzuela
El Rey abrirá este miércoles por la mañana con Geroa Bai la ronda de consultas con todos los partidos con representación parlamentaria con vistas a la sesión de investidura del nuevo presidente del Gobierno.
El jueves acudirá al Palacio de Zarzuela la coalición Amaiur que integra a la izquierda abertzale y esa misma tarde se cerrará la ronda con los partidos mayoritarios: el PSOE y el PP. A continuación, el Jefe del Estado trasladará al presidente del Congreso, Jesús Posada, su propuesta de candidato para esa Sesión de Investidura, que será el presidente del PP, Mariano Rajoy, como ganador de las elecciones con mayoría absoluta.
De menor a mayor
La Constitución Española establece en su artículo 99 que "después de cada renovación del Congreso de los Diputados", el Rey, "previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno".
Estas consultas, abiertas a todos los partidos y coaliciones con representación en las Cortes, se desarrollarán de menor a mayor en cuanto a número de diputados y, en caso de igualdad, de votos. Ello implica que la primera en desfilar por Zarzuela será la diputada de Uxue Barkos, diputada de Gera Bai, la coalición Navarra que sobrevive a Nafarroa Bai tras la marcha de Aralar.
A continuación irán pasando sucesivamente Enrique Álvarez Sostres, diputado asturiano del Foro de Ciudadanos (FAC) de Francisco Alvarez Cascos; Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria-Nueva Canarias; Francisco Xesús Jorquera, del Bloque Nacionalista Galego (BNG); Alfred Bosch, cabeza de lista de Esquerra Republicana (ERC) y Joan Coscubiela Conesa, de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV).
El Rey continuará la ronda el jueves con Josu Erkoreka, portavoz del PNV, y Rosa Díez, líder de Unión Progreso y Democracia (UPyD). Después será el turno de Xabier Mikel Errekondo, el ex jugador de balonmano (compañero de Iñaki Urdangarín en la selección de España) a quien Amaiur ha designado como su representante en este encuentro.
Los encuentros del jueves se completarán con Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida (IU) y Josep Antoni Durán i Lleida, secretario general de CiU), para acabar con los dos partidos mayoritarios: Alfredo Pérez Rubalcaba, en representación del PSOE, y Mariano Rajoy, presidente del PP.
El Rey comunicará a Posada su propuesta
Escuchados todos los representantes políticos, el Jefe del Estado recibirá al presidente del Congreso para comunicarle formalmente su propuesta del candidato con más apoyos para someterse a la sesión de investidura, que obviamente será Rajoy dada la mayoría absoluta del PP.
El debate de investidura tendrá lugar los próximos 19 y 20 de diciembre, de manera que el nuevo jefe del Ejecutivo podría jurar su cargo el día 21 y el resto de los miembros del Gobierno, el 22, para que el primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno se celebre el 23, víspera de Nochebuena.
La semana siguiente, el día 26 o el 27, se espera celebrar la Apertura Solemne de la Legislatura, con presencia del Rey y ya con el nuevo Gobierno en el banco azul del hemiciclo del Congreso.
Fuente: Diario Crítico
De menor a mayor
La Constitución Española establece en su artículo 99 que "después de cada renovación del Congreso de los Diputados", el Rey, "previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno".
Estas consultas, abiertas a todos los partidos y coaliciones con representación en las Cortes, se desarrollarán de menor a mayor en cuanto a número de diputados y, en caso de igualdad, de votos. Ello implica que la primera en desfilar por Zarzuela será la diputada de Uxue Barkos, diputada de Gera Bai, la coalición Navarra que sobrevive a Nafarroa Bai tras la marcha de Aralar.
A continuación irán pasando sucesivamente Enrique Álvarez Sostres, diputado asturiano del Foro de Ciudadanos (FAC) de Francisco Alvarez Cascos; Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria-Nueva Canarias; Francisco Xesús Jorquera, del Bloque Nacionalista Galego (BNG); Alfred Bosch, cabeza de lista de Esquerra Republicana (ERC) y Joan Coscubiela Conesa, de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV).
El Rey continuará la ronda el jueves con Josu Erkoreka, portavoz del PNV, y Rosa Díez, líder de Unión Progreso y Democracia (UPyD). Después será el turno de Xabier Mikel Errekondo, el ex jugador de balonmano (compañero de Iñaki Urdangarín en la selección de España) a quien Amaiur ha designado como su representante en este encuentro.
Los encuentros del jueves se completarán con Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida (IU) y Josep Antoni Durán i Lleida, secretario general de CiU), para acabar con los dos partidos mayoritarios: Alfredo Pérez Rubalcaba, en representación del PSOE, y Mariano Rajoy, presidente del PP.
El Rey comunicará a Posada su propuesta
Escuchados todos los representantes políticos, el Jefe del Estado recibirá al presidente del Congreso para comunicarle formalmente su propuesta del candidato con más apoyos para someterse a la sesión de investidura, que obviamente será Rajoy dada la mayoría absoluta del PP.
El debate de investidura tendrá lugar los próximos 19 y 20 de diciembre, de manera que el nuevo jefe del Ejecutivo podría jurar su cargo el día 21 y el resto de los miembros del Gobierno, el 22, para que el primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno se celebre el 23, víspera de Nochebuena.
La semana siguiente, el día 26 o el 27, se espera celebrar la Apertura Solemne de la Legislatura, con presencia del Rey y ya con el nuevo Gobierno en el banco azul del hemiciclo del Congreso.
Fuente: Diario Crítico
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